En 1992 Dani Andrada encadenaba su primer octavo con 17 años. Desde entonces han pasado 8 años y el mutante madrileño se ha embolsado 1015 más. Un escalador con más octavos que sextos sólo puede ser Dani.
Secciones>> El octavo grado | Entrevista a Dani Andrada
|

 Dani Andrada en la Rambla, 8c+, Siurana Foto: archivo Desnivel
|
El octavo grado es el símbolo que introduce al escalador en el mundo de lo extremo. Todo escalador deportivo sueña con él pero son pocos los que lo consiguen.
8a en Francia, 5.13b en U.S.A., IX+ en Alemania, 29 en Australia, el octavo grado tiene muchas traducciones pero una sola definición universal: extremo.
El primer octavo de la historia de la escalada , Grand Illusion, fue encadenado en 1979 por Tony Yaniro y curiosamente su dificultad superó
el primer peldaño de la escalera del octavo grado para asentarse como 8a+ (5.13c).
En Europa las primeras vías de esta dificultad fueron liberadas en 1983 por escaladores tan representativos como Patrick Edlinger (Ça glisse aux pays des merveilles, 8a, Verdon), o Marc Lemenestrel (Rêve d'un Papillon, 8a, Buoux). El hermano mayor de Marc, Antoine fue el encargado de realizar, en 1987, la primera ascensión a vista de un 8a con Samizdat, en Cimaï,
Francia y del primer solo, en 1985, de una vía de esta dificultad con Revelations, 8a/a+, la vía mítica del inglés Jerry Moffat.
La primera novia del octavo se llama Christine Gambert, escaladora francesa que consiguió el primer octavo femenino en 1987 con Rêve d'un papillon y tan sólo hubo que esperar 5 años más para ver a una mujer subiendo a vista por una vía de 8a, Lynn Hill, protagonista también del primer 8b+ femenino, en 1989, con Masse
Critique, en Cimaï.
|

 Wolfgang Güllich, autor del primer 8b, 8b+, 8c, y 9a de la historia Foto: archivo Desnivel
|
El primer 8c de la historia llegaría a manos del desaparecido Wolfgang Güllich (autor también del primer 8b y 8b+) con Wall Street, una vía de Frankenjura que encadenó en 1987, nueve años antes que Josune Berciartu y su Honky Tonky. Y el último peldaño de esta escalera de lo extremo, el 8c+, lo alcanzó el inglés Ben Moon en 1990 con Hubble, una potente vía situada en Raven Tor, Inglaterra.
A punto de entrar en el nuevo milenio, un escalador acaba de desmitificar el valor de lo inalcanzable que supone el octavo grado; es insaciable, quiere probarlo todo y afortunadamente su tremenda fuerza se lo permite. Hablamos de Daniel Andrada.
Cuando Dani encadenó su primer octavo con 17 años, nadie, ni siquiera él mismo, podía presagiar que con 25 años alcanzaría la increíble cifra de 1000 octavos, una cifra que suena a broma, una de
esas tonterías que se dicen acodados a la barra de una bar llevados por el delirio etílico.
Parece un broma pero no lo es, Daniel Andrada suma ya 1016 octavos y cuando le preguntan el porqué de esa aparente obsesión simplemente contesta diciendo que su pasión no es el octavo sino el placer que procura escalar en roca...casi todos los días del año.
Ahora, toda su energía esta centrada en la consecución de una vía de ensueño, situada en Siurana, que se le
lleva resistiendo desde hace demasiado tiempo. Cuando la consiga, se comprará otra libreta para apuntar sus novenos y será el comienzo de una nueva carrera. Dani no para. Nunca para...
Página siguiente>>
Héctor del Campo
Noticias relacionadas
Coleccionistas de octavos
El grado en España
100
octavos a vista
 |