Entrevista
A Gérard Fusil se le puede considerar el padre de los raids deportivos. Suya fue la idea de organizar el Gauloises, tenido con toda justicia como la primera gran prueba de este tipo. Hace dos años se desvinculó de este raid y creó el Elf Authentique Aventure, un original acontecimiento deportivo que conjuga aventura, solidaridad y exotismo. Sus ideas sobre el espíritu de estas competiciones son esenciales para conocerlas y comprenderlas.
PERIODISTA de profesión, Gérard Fusil pasó del otro lado de la trinchera informativa para convertirse en noticia deportiva. Como organizador de pruebas donde se combinan el viaje, el esfuerzo físico y el espíritu de equipo, Gérard pretende demostrar a las revistas ilustradas, periódicos y televisiones de todo el mundo que en una época en la que en nuestros oídos siempre suena el ronroneo de un motor, todavía es posible hacer
vivir una intensa aventura a quienes buscan compartir con un reducido equipo emociones fuertes en un país lejano. A Gérard se le presenta todos los años un reto: encontrar un país que ofrezca grandes espacios vírgenes, próximos a la filosofía de su raid o, al menos, que se ajusten a sus objetivos y obtener el visto bueno de las autoridades. Hasta ahora, ha salido victorioso de todas ellas y con muy buenos resultados: con sólo dos ediciones su nuevo retoño, el Elf Authentique
Aventure, es ya una prueba de referencia, una auténtica "clásica".
P. Nadie se convierte en organizador de raids después de acabar su formación, ¿a qué te dedicabas antes? R.- Era periodista y escribía noticias de información general. Comencé por especializarme en economía y luego cubrí información política. Viajé a muchos países y me tocó escribir sobre los temas más variados. Como me apasionaba el deporte, cubría competiciones deportivas, sobre todo las relacionadas con la vela. Seguí muy de cerca el París-Dakar, viví también
algunas aventuras en montaña... Pero mi pasión siempre ha sido explorar el mundo.
P.- ¿Tu idea de una competición en la naturaleza sin medios motorizados se inspiró en el París-Dakar? R.- No. En aquellos momentos simplemente pensé que era una pena que no existiera algo para la gente a quien le gustaba conducir o navegar. Navegar es una gran aventura pero no permite descubrir el mundo pues lo normal es que pises la tierra firme en contadas ocasiones. Estando en Tierra de Fuego pensé que el sur de la Argentina era un lugar ideal para disputar el tipo de
competición que yo imaginaba pues era imposible moverse en coche, sólo podías hacerlo en barco, a pie, a caballo, en kayak... La idea de desarrollar un raid de este estilo surgió en el año 1986.
P.- ¿Entonces, el Elf ha servido para mejorar aquella primera aventura? R.- Lo que intento con el Elf Aventure es combinar la competición y la exploración, porque vamos a países a los que no ha ido nadie antes a disputar un raid. Intento empaparme del espíritu de la naturaleza porque la gente quiere vivir en ella y quiere hacerlo de una forma muy libre. Muchas personas están hartas de la contaminación y de la vida en la ciudad; quieren escapar y los deportes tradicionales no
son la válvula de escape ideal pues implican una disciplina muy estricta: se practican en estadios, dentro de unos campos marcados con líneas, hay un árbitro... Las competiciones en la naturaleza significan otra forma de hacer deporte que puede dar a la gente que las practica aquello que están buscando: descubrir el mundo y hacer cosas difíciles pero con una buena disposición.
P.- ¿Piensas que las competiciones en la naturaleza acabarán profesionalizándose? R.- Sé que algunos organizadores se lo están planteando pero no es mi filosofía. Quizá sea imposible evitarlo pero quienes hablan de ello no aman la aventura, sino que piensa en el negocio de la aventura. Un negocio que ven que se puede incrementar si hay buenos deportistas, buenos patrocinadores, buen seguimiento por parte de los medios de comunicación.... Están intentando reproducir en este
tipo de pruebas el mismo esquema que en los otros deportes profesionales. Me parece una locura pues va en contra del principio fundador; debemos evitar la profesionalización.
P.- Entonces, ¿no te gustaría que hubiera un organismo internacional que fijara un reglamento? R.- No, no quiero que nadie me marque unas reglas a las que tenga que ajustar mi competición. No quiero tener a nadie externo que venga a decirme lo que tengo que hacer. Es una competición especial con un espíritu especial, los competidores la quieren así y todos los que vienen aquí lo saben. Ahora bien, en un raid, lo mismo que en cualquier otra competición tiene que haber unas
normas de funcionamiento y nosotros las hemos establecido.
P.- ¿Cuáles son las diferencias del Elf con otras pruebas semejantes como el Eco Challenge o el Raid Gauloises? ¿Predomina en ellos el aspecto deportivo? R.- No creo. Pienso que el aspecto deportivo es incluso más exigente en el Elf pero damos importancia a otras cosas además del deporte. Por ejemplo, si estudias el último Eco Challenge verás que fue una carrera de cinco días de duración. Mientras que en el Elf, a los cinco días de carrera, muchos competidores aún no
habían realizado ni siquiera la mitad del recorrido.
P.- Las novedades que aporta el Elf Aventure son fruto de tu experiencia como organizador del Gauloises? R.- Hay mucha gente que piensa en deportes no en aventura y poco a poco se van abandonando los aspectos relacionados con la aventura para convertir el raid en pura competición, como podría ser un triatlón, con la salvedad de que el raid se desarrolla en la naturaleza.
P.- ¿Es lo que está pasando con todas estas competiciones en la naturaleza de corta duración? R.- Sí. La mayoría de estas competiciones son auténticos triatlones de dos días en los que se practican varios deportes distintos. Son pruebas en las que no existe la aventura, los participantes no deben enfrentarse a lo desconocido y tampoco se conocen lugares distintos... Realizar una actividad de este tipo a 50 kilómetros de tu casa no es aventura.... P.- ¿Qué deben poseer
obligatoriamente los equipos que aspiran a liderar una prueba de este tipo? R.- En el Elf los mejores equipos deben ser capaces de organizarse muy bien. La logística es muy importante en esta prueba. Los participantes deben ser capaces de vivir situaciones difíciles durante semanas sin hotel, sin agua limpia... Tienen que mantenerse en buena forma física durante muchos días. La gestión del tiempo y del cuerpo es esencial.
P.- ¿Qué quieres que encuentren en este raid los participantes? R.- En primer lugar, que se sientan contentos al descubrir lugares muy poco conocidos. Ha sido lo que han encontrado los equipos este año en Brasil y el año pasado en Filipinas. No quiero ir a países que conoce todo el mundo. Me siento también muy contento cuando los equipos se encuentran con la gente del país y existe un intercambio cultural o cuando los participantes me felicitan porque la carrera es dura pero
han disfrutado. Existen tres categorías y los competidores que participan en la categoría Extreme o Aventure es porque dentro de una de ellas pueden descubrir experiencias que los otros equipos no descubrirían.
P.- ¿Qué pretendes organizando esta competición? R.- Me gusta trabajar un año entero en un país extranjero. Viajar y descubrir la gente que lo habita, su forma de vida, sus hábitos, su cultura... Me gusta organizar algo empezando desde cero, entender cómo funcionan las estructuras en ese país y hacerlo de la forma más apropiada. Y sólo disponemos de un año para ello. También me gusta negociar con gente de las diferentes administraciones, explicarles lo que les podemos
aportar con esta competición, organizar toda la cobertura televisiva para que millones de personas en todo el mundo conozcan el país y la marcha de la prueba... La competición en sí misma es muy importante porque preparas a lo largo de un año un acontecimiento que se desarrolla muy rápidamente en quince jornadas y casi a contrarreloj.
Darío RODRÍGUEZ
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