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Julio/Agosto 2000
Número 47.
Portada: ermita románica de Sant Quirc en Ribagorza.
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Fotografía
Secciones>> Tres efectos | Falta de interés | Tercera dimensión.
La característica más evidente de un objetivo gran angular consiste en captar una mayor extensión de paisaje que una lente considerada normal. La exageración de la perspectiva y de la escala son otras cualidades que se pueden aprovechar para obtener imágenes fuera de lo
corriente.
ANTES de que las cámaras réflex fueran vendidas con un objetivo zoom, las marcas proponían al comprador un objetivo de 50 mm. Esta opción, además de ser económicamente interesante, era también asociada a la imagen más
"objetiva" que una cámara podía ofrecer, pues todos los manuales afirman que un objetivo de 50 mm es el que más se aproxima al de la visión humana: ni aumenta, ni disminuye ni distorsiona.
Naturalmente, se trata de una simplificación divulgativa, pues la visión humana no tiene una forma de rectángulo, -es la pintura la que nos ha enseñado a mirar imágenes en formato horizontal o vertical- pero se da así a entender que ese tipo de óptica (50 mm) no tiene ninguna
influencia sobre la sensación de aproximación o alejamiento del tema ni sobre la profundidad ni la perspectiva.
CONTRARIAMENTE a las focales largas, que parecen acercar ópticamente los objetos que en realidad están muy alejados entre sí, un gran angular tiene tres efectos principales: amplía la escena, exagera el efecto de la perspectiva dando a las fotos una sensación de profundidad
y conserva la nitidez en toda la escena. Esta última característica, unida a las dos anteriores, facilita la posibilidad de yuxtaponer en la misma imagen primeros planos y el fondo.
No falta quienes interpretan esta posibilidad óptica como una "deformación" de la imagen, cuando en realidad sólo intervienen los efectos normales de la distancia de la cámara al tema, llevados a valores extremos gracias a la enorme profundidad de campo de este tipo de
objetivos. En efecto, con un objetivo normal es posible captar una escena tan grande como la que puede abarcar un gran angular, pero la distancia a la que hay que situarse para lograrlo es mucho mayor que con el gran angular. Además, la relación del primer plano con el fondo es
diferente. Aunque es primer plano ocupe la misma superficie, con un gran angular, el fondo tiene una amplitud mucho mayor que con uno de 50 mm o superior.
El gran angular exagera tanto la escala como la perspectiva y ambas contribuyen a crear una sensación de profundidad, efecto visible en la convergencia forzada de las líneas paralelas.
De las cifras de ventas de objetivos se desprende que la mayoría de aficionados prefiere comprar focales largas (objetivos superiores a 50 mm) a un gran angular, seguramente porque la utilización de estos últimos no satisface a primera vista las expectativas de los aficionados, sin
embargo, la mayoría de los objetivos zoom que venden con las cámaras actuales, sí incluyen la focal de 28 mm, un gran angular muy versátil.
Falta de interés
QUIENES se sienten defraudados por la utilización del gran angular se debe a que seguramente no explotan todas sus posibilidades.
Una imagen confusa en la que ningún elemento destaca sobre los demás suele ser una de las constantes en las fotos realizadas con un gran angular. Por ejemplo, paisajes donde no aparece ningún tema en primer término y ¡es tan difícil despertar el interés sólo con tierra y cielo!
En estas fotos, el cielo tiende a ocupar una porción importante de la imagen, incluso si carece de un interés especial y, además de contribuir decisivamente al desastre de la composición, influye igualmente en la medición de la luz; resultado: una buena parte de fotos con gran
angular salen demasiado oscuras debido a la influencia excesiva de la luz solar sobre el fotómetro.
Utilizar un objetivo de 35 milímetros significa que tenemos aproximadamente un 23 por ciento suplementario de imagen en el sentido de la anchura, con relación a un 50 mm, algo que facilita la fotografía de un monumento, por ejemplo, cuando éste no "cabe" en la cámara. Por
este motivo se dice que el gran angular se presta a fotografiar interiores, aunque sería mucho más adecuado decir que se trata de espacios limitados donde el fotógrafo no puede moverse a su aire.
Seguramente sentiremos la necesidad de recurrir a un objetivo todavía más corto que el 35 mm, para conseguir fotos más espectaculares. El angular de 28 mm es el más utilizado y el que incorpora la mayoría de zoom. Tiene un ángulo de cobertura de 74°, lo que le permite captar
escenas de un 50 por ciento mayores que la de un objetivo normal. Como con cualquier otro de estos objetivos, hay que acercarse más al sujeto que con cualquier objetivo normal o teleobjetivo, pues en caso contrario, se corre el peligro de "despistar" el tema en su propio
entorno.
Sergio PRIETO
UN gran angular tiene un ángulo de visión mayor que el de un objetivo considerado normal. Sin variar el punto de vista del fotógrafo, la focal de cada objetivo permite variar la cobertura:
- La capacidad del angular para ampliar la visión que habitualmente tenemos de las cosas, provoca la aparición de elementos imprevistos en los que no habíamos reparado hasta que aparecen en la foto.
- Un gran angular de 35 mm tiene una cobertura de 62°, una visión superior a la de un objetivo de 50 mm, que se considera equivale a la visión humana, pero después de utilizar esta focal durante varias horas, tendremos la impresión de que es la visión normal.
- Numerosos objetivos zoom incorporan la focal de 28 mm (28-70, 28-85 mm…); si no tuviéramos uno de estos zoom, un objetivo de 28 mm sería una compra muy pertinente pues es mucho más barato que otro de 24 mm, por ejemplo, y su cobertura de 74° permite tanto crear efectos
interesantes acercándose al tema como obtener imágenes sin distorsiones si se emplea a una distancia conveniente del tema.
- Cuando el plano fotografiado (un árbol, una pared, un edificio) y el plano de la película no son paralelos, aparecen las líneas de fuga en el visor de la cámara; nuestra retina, unida a la memoria visual, "endereza" esas mismas líneas de fuga.
- Un cambio del punto de vista del fotógrafo provoca cambios importantes en la imagen, sobre todo si añadimos a ello el ángulo de la cámara: cuando se inclina hacia arriba, lo que es alto parecerá más alto todavía.
- También se puede utilizar un gran angular para hacer retratos y se conseguirán fotos, pero manteniéndose a una distancia razonable para que los rasgos de la cara no aparezcan deformados.
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