Darío Rodríguez

Junio/julio 2000
Número 18

Portada: Miguel Riera en las placas de Cala Magraner

 

Escaladas a la sombra

A pocas zonas de escalada se llega en barco en lugar de en coche, en moto o a pata. Y uno de esos pocos lugares es Mallorca; bien es verdad que tampoco lo hacen todos los escaladores, ni todos los días. Así que estoy convencido de que os puedo contar una manera diferente de ir a la montaña y animaros a probarla quizás este verano en Mallorca, Calanques, Cataluña o cualquier otro sitio que tenga mar y montañas (hay muchos, lo de "pocos" era un farol).

Una llamada

Para practicar esta modalidad, ante todo hace falta, además de un barco y, como siempre, el material de escalada, una buena excusa como la mía para pillarse unas vacaciones; ¡una llamada de teléfono con grandes expectativas!:
Ring, ring... ¡¡riiiinnngggg!!
¿Digui? Chí, soy Miguelín, ¡Hola Darío!, ¿qué tal?
¿Que me invitas a un viaje en velero? ¡Fantástico!
¿Para escalar en unas paredes buenísimas? ¡Genial!
¿Y abrir unas vías sobre el mar? ¡¡Biieenn!!
¡¿Cómo que en Mallorca?! ¡No puede ser, yo ya vivo en Mallorca!
¡Ah!, que los que venís en barco sois vosotros, ¿a Sóller? ¡¿a mi pueblo?! Pues que bien, me voy de expedición a mi pueblo, ¡vaya una mierda de viaje tío!

Yo, que siempre he soñado con ir de viaje a la Luna y sin embargo soy el rey de los viajes chungos. Me voy al Naranjo de Bulnes, a 2.000km más dos horas de pateo de mi casa, y en lugar de escalar me curro el Pilar del Cantábrico a jumars. Monto una expedición sin salir de la isla por falta de patrocinadores, y encima, tras seis meses de pertinaz sequía, nos cae el diluvio encima. El mismo día en que habíamos descapotado nuestro vehículo y su capota se quedó en el otro extremo de la isla.
¡Yo, que siempre sueño con ir algún día a la Luna y sin embargo soy el rey de los viajes chungos! Es mi sino.

Kilómetros de roca

Pero lo que empezaba mal acabó bien, abrimos un par de bonitas vías, escalamos mucho y fresquitos, y nos dimos unas vueltecitas por la mar salada (la del "mecachis").
En la nave no faltaba de nada: música, velas, motor, una zodiak para los desembarcos, papeo, nenas (Anna Ibáñez, Pati, Lynn Hill...), boys (Carles Brasco, Chochín...), un capitán (Toni Casas), un fotógrafo (Darío) y hasta un payaso (servidor). Así que con la Canción del Pirata en nuestras voces: "Viento en popa a toda vela, que se nos acumula el ocio que no veas" (creo que era algo así), pusimos proa hacia las paredes del norte mallorquín, a bañarnos en sol, mar y... roca para todos los gustos en todos esos kilómetros de costa. No me hagáis contarlos ¡joder!, kilómetros en plural y punto. Muchos kilómetros, tened en cuenta que estamos en una isla.
Las posibilidades, para todos los géneros de la escalada al borde del mar, son enormes, desde los búlders y solos sobre el agua hasta las vías "limpias", las vías de pared (de hasta 300m), pasando lógicamente por las vías equipadas de todas las alturas y estilos (placas, desplomes...). Quizá la actividad más representativa de nuestro periplo marino fue la vía, totalmente limpia, abierta desde abajo por Carles; tres tiradas con empotradores de V+, 7a y 6b. Lógicamente mientras yo me tostaba el culo en la cubierta del barco.
También me gustaría contaros lo que hicimos en el barco con las chicas, pero la férrea censura de esta revista no me lo permite. También podría contaros los que las chicas hicieron con nosotros... Esta bien, os lo contaré: hicieron caso omiso ¡como si no existiéramos! Lo bueno es que ya estamos acostumbrados.

La alternativa sobre ruedas

Pues ya sabéis, si queréis veranear como reyes, tendréis que ir donde van ellos y hacer lo mismo. O sea, a Mallorca y a pasear en barco de cala en cala ¡como reyes! Pero como a vosotros no os comprarán uno las fuerzas vivas de las Baleares (para el que no lo sepa, en Mallorca se ha creado la primera ONG del mundo que en lugar de recaudar dinero para los pobres, recaudó dinero para los ricos, y le compró un barco nuevo al rey de España), os lo podéis montar en coche, incluso en Vespino, puesto que la isla no es muy grande y suele hacer buen tiempo. Y para que no se oxiden vuestros mosquetones de no usarlos, os propongo cinco zonas de escalada deportiva sur mer, en las que, tras escalar, podéis daros un chapuzón.
Como sé que a la mayoría lo que os interesa es la información y no la literatura barata, y a un servidor, lo que le interesa es que salgan muchas fotos , porque tiene un contrato de patrocinación que dice que sólo le pagan por fotos publicadas, estaremos todos de acuerdo en que lo mejor es acotar el texto para que pongan más fotos. Así que ahí van croquis, accesos y otros consejos: no olvidéis la cantimplora llena desde la Península, que este año ha llovido poco y no hay agua. Y tened cuidado, que los/las guiris, supongo que por aquello de ahorrar agua, sólo beben cerveza y sangría y van desmadradísimos/as, lo que está haciendo que estemos a punto de agotar las reservas de preservativos de las farmacias de la isla.

 


 


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