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Darío Rodríguez
Junio/julio 2000
Número 18
Portada: Miguel Riera en
las placas de Cala Magraner
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Técnica

LAS INNUMERABLES combinaciones de posturas a las que se pueden adaptar, la gran riqueza de movimientos que ello conlleva y, consecuentemente, la enorme cantidad de funciones que nos permiten desarrollar, hacen de las manos, además de una herramienta preciosa en la vida cotidiana, una
de las piezas clave para escalar. Aunque no nos olvidemos por supuesto de otros factores no menos importantes como el equilibrio, la coordinación, el magnesio... y, ah, aunque muchos no lo crean, el correcto uso de los pies. Hablamos pues de un órgano esencial y complejo formado por
muchos tejidos especializados y capaz de llevar a cabo una infinita variedad de ejercicios (de todo tipo, que conste). En definitiva, un complejo puzzle que nos hace únicos dentro del reino animal. Sí, sí, "animal".
Toda esta complejidad y precisión se traduce en una propensión a "averías" que otras partes de nuestro cuerpo no suelen padecer.
Sería interesante, dado la importancia y fragilidad de la mano, conocer y comprender un poco su funcionamiento y puntos débiles, así como ciertos truquillos y cuidados que nos ayudarán a mantenerlas en buen estado para un correcto uso, y no abuso.
Los remedios de la abuela>>
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Vamos a empezar a colocar las piezas del puzzle.
LECCIÓN DE ANATOMÍA
La mano y la muñeca son anatómica y funcionalmente inseparables, pero aquí tendríamos material suficiente para escribir un tratado. Sólo nos centraremos en la parte comprendida entre el metacarpo y la punta de los dedos, y aunque las funciones de la mano son muchas, en este
artículo nos referiremos principalmente al mecanismo de la flexión.
La unidad mano-muñeca integra 27 huesos y articulaciones, y 36 músculos intrínsecos y extrínsecos (dentro y fuera de la mano respectivamente).
HUESOS
Los huesos de la mano se dividen en tres grupos: los huesos del carpo (sinónimo de muñeca, de la cual, como ya hemos dicho, no vamos a hablar en este artículo); los metacarpianos, en numero de cinco y que conforman la palma de la mano, y las falanges o dedos, dos para el pulgar y tres
para los demás dedos. Se denominan 1ª, 2ª, y 3ª falange (fig. 1).
MÚSCULOS Y TENDONES
Se dividen en dos grupos: los extrínsecos (que se originan en el antebrazo y el codo) y los intrínsecos, que forman parte de la misma mano. Los músculos extrínsecos comprenden en un grupo principal los flexores y los extensores largos junto con el palmar mayor y el cubital anterior,
y son los encargados de la movilidad y la fuerza de los dedos, y por ende los que tienden a ponerse como piedras cuando escalamos. Los músculos extrínsecos proporcionan la precisión y un fino equilibrio en los mecanismos de flexión-extensión, entre ellos encontraríamos los
músculos imbricales y el flexor largo del pulgar.
Todos estos músculos terminan en un cordón fibroso que se inserta en el hueso, siendo el responsable directo de transmitir la acción del músculo al hueso. Este cordón no es ni más ni menos que su señoría EL TENDÓN (fig. 2), que, al igual que los músculos, está dotado de una
cierta elasticidad.
Entre las distintas articulaciones de los dedos, encontramos unos filamentos fibrosos muy resistentes, cuya misión es mantener unidas las articulaciones. Son los ligamentos, también llamados estructuras de sostén. Éstos son muy ricos en colágeno y carecen prácticamente de
elasticidad, pero no de flexibilidad. Muy importantes resultan los ligamentos laterales y la propia cápsula articular.
LA ORIGINALIDAD
DE LA FLEXIÓN
Vamos a hablar ahora de algo sumamente importante para la escalada y el principal causante de problemas. ¡Desentramémoslo!
El origen extrínseco de los músculos que producen la flexión, unido a la concavidad de la mano, provocan un efecto curioso: sin algo que retuviera a los tendones cerca del hueso de los dedos, al contraerse los músculos y tirar de los tendones para producir la flexión, éstos (los
tendones) se tensarían rectos salvando el arco de los dedos, no produciéndose el movimiento. Aquí es donde entramos en el terreno de las famosas, y malditas por muchos, poleas, fundamentales para la flexión y, por supuesto, para la escalada.
En cada uno de los dedos, los tendones de los flexores están mantenidos cerca del hueso por tres poleas fibrosas (fig. 3). Permitiendo que el movimiento de la flexión sea eficaz.
El hecho de que los tendones discurran entre estructuras fibrosas y salven el arco de los dedos, dificulta el movimiento del tendón, pero la naturaleza, que es muy sabia, ha resuelto el problema recubriendo el tendón de una vaina serosa que mejora sustancialmente el deslizamiento por
las poleas.
DOLORES Y LESIONES
Todo este batiburrillo fisiológico y funcional que es la mano se traduce en una propensión a visitar talleres un poco fuera de lo común, aunque quizá algo menos de lo que os pensáis. Vamos a comentar las averías más usuales:
TENDINITIS
¡¡HORROR, QUE VIENE EL COCO!! Pues en cierta medida, sí; si la lesión llega a instaurarse y cronificarse será difícil curarla.
La tendinitis es la inflamación de un tendón o de su vaina (tenosinovitis). En la escalada se produce en la mayoría de los casos por sobrecarga, quedando el traumatismo directo en un segundo plano.
Síntomas
Sus síntomas característicos son un dolor agudo en cualquier parte del tendón, a la presión y, sobre todo, en la flexión con resistencia. La tendinitis por sobrecarga aparece en un proceso mucho más lento, comienza a doler poco a poco y acaba por convertirse en un dolor sordo. En
cualquiera de los dos casos es muy dolorosa y peligrosa, pues la propia inflamación del cuerpo del tendón produce unos exudados que pueden pegarse a la vaina quedando reducida su funcionalidad durante mucho tiempo o incluso irreversiblemente. Cuidadín, cuidadín.
Qué hacer
Ante todo, y ante cualquier dolor o sospecha de lesión, suspende inmediatamente la actividad deportiva. Si la molestia es muy aguda o persiste durante más de tres semanas acude al especialista.
LUXACIONES
INTERFALÁNGICAS
Nos centramos ahora en la separación de una articulación, que puede llegar a quedar descolocada, y a veces sin posible reducción espontánea -yo he visto algunas sin reducir y es espectacular-. Se produce cuando un golpe o tensión excesiva descoloca el plano de una articulación.
Siempre hay distensión (esguince) de los ligamentos en mayor o menor grado.
Si no se produce la rotura de ligamentos, no se tratará de una lesión muy grave.
Síntomas
Tumefacción importante (hinchazón), deformidad de la articulación y mucho dolor en el momento de producirse.
Qué hacer
Frío para reducir la inflamación, visitar al medico para descartar problemas en ligamentos o el hueso. Si está descolada no tratar de reducir. Hay que parar.
CAPSULITIS
Inflamación de la cápsula articular que se sitúa entre dos falanges. Suele producirse casi siempre por sobrecarga o por encajamiento de un dedo.
Síntomas
Dolor moderado sobre la articulación o cerca de ella, y tumefacción moderada. Suele doler en reposo aunque mucho menos que otro tipo de lesiones.
Qué hacer
(Consultar recuadro de remedios naturales)
PROBLEMAS EN LAS POLEAS
Gravísimos. Las poleas son estructuras importantísimas y muy delicadas. Al tratarse de un mecanismo de guía de los tendones para producir la flexión, son susceptibles de lesionarse durante un arqueo o al colgarnos de lleno sobre la punta de los dedos (fig. 4).
Síntomas
Si la lesión es pequeña, dolor moderado cerca de las articulaciones interfalángicas. Si una de ellas se ha roto, directamente podemos decir que "te cagas"; aparte de un dolor intensísimo, se notaría como el tendón sobresale y se despega un poco del dedo.
Qué hacer
En la lesión moderada o pequeña actúa como en una tendinitis, pero si intuyes o ves claro que una polea se ha roto, sal corriendo en busca del médico.
FORTALECIMIENTO
Y PREVENCIÓN
Una vez que, a grandes rasgos, hemos comprendido el funcionamiento de la mano, voy a darte unos consejos para cuidarlas.
FORTALECIMIENTO
El propio ejercicio de escalar fortalecerá nuestras garras progresiva y eficazmente, pero aun así podemos mejorarlo un poquito.
Ejercicio 1 (foto 1a y 1b, página anterior)
Apretar y soltar una bola de squash (también nos serviría un isoflex) por espacio de 1 minuto, descansar 30 segundos y repetir la operación hasta completar 5 ciclos. Este ejercicio, aunque parezca una moñería, si lo realizas a diario, fortalecerá progresivamente tus tendones y
músculos imbricales de la mano. Además, el propio movimiento suave y constante lubricará las articulaciones y las vainas de los tendones. Toma ya.
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1a
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1b
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Ejercicio 2
Suspensiones sobre los dedos. Sobre un buen agarre (a ser posible redondeado, como las escaleras de dominadas) colgarse sobre los dedos 30 segundos, descansar otros 30 y repetir 5 veces.
Ejercicio 3 (foto 2a, página anterior)
Agarrar una toalla, o trapo, con las dos manos y estirar fuerte, aguantando 30 segundos, descansando 15 y repitiéndolo 8 veces.
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2a
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3a
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ESTIRAMIENTOS
Fundamentales como casi siempre, pero, si cabe, en la mano más. Debido a la gran cantidad de colágeno presente en los tendones y estructuras de sostén, tiende a agarrotarse, y un tendón, si tiene restringida su elasticidad, se convierte irremediablemente en un firme candidato a
estropearse seriamente.
Mano
- Sobre el borde de una superficie, forzar ligeramente la flexión. Hacerlo suavemente y manteniendo la postura al menos 30 segundos. Muy importante hacerlo después de entrenar o escalar. (Foto 3a, anterior).
- Dirigido a las estructuras internas de la mano. Ábrela fuertemente separando los dedos todo lo posible. (Foto A).
ANTEBRAZO Y MUÑECA
Flexión, extensión y dorso flexión (fotos 1, 2 y 3). Si lo haces a diario, tus manos se fortalecerán gradualmente y te lesionarás menos.
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