Un año más se ha celebrado en las comarcas de Tarragona, el VIII Raid tranSaventur, con un elevado índice de participación,
superando el número de inscripciones de años anteriores, en una competición, que ha sido también mucho más exigente que las
pasadas. Un total de 31 equipos se dieron cita el pasado 23 de marzo en la Rambla de Tarragona para iniciar su periplo aventurero a lo
largo de tres intensos días.
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La prueba de tirolina
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La competición se inició a las 19 horas y tuvo como escenario la ciudad de Tarragona. La escalada en rocódromo abrió la
competición: ocho metros acabados en un desplome, les empezaba a mostrar las dificultades que se irían encontrando a lo largo de
estos días.
El rappel en el Balcón del Mediterráneo convocó a numerosos curiosos que también pudieron disfrutar a posteriori de una prueba de
canoa por el puerto de la ciudad, con la dificultad añadida de recoger desde el agua a uno de los integrantes del equipo que debía
realizar un vistoso rappel colgado, desde el puente móvil, intentando precisar lo máximo en sus maniobras, a fin de evitar las
aguas, aún frías del mar Mediterráneo.
La Etapa Flac´s fue rápida, teniendo como primer líder de la prueba al equipo BonPreu-Sport Gym.
Así finalizaba esta primera etapa de transición y los equipos se desplazaban a un nuevo escenario, con el pueblo de Prades como
centro neurálgico y pulmón de la prueba.
A las 8 de la mañana del sábado, daba su salida la Etapa Namasté, con los 31 equipos en carrera, en el que iba a ser el inicio de
una dura jornada llena de dificultades y de nuevos retos, que pusieron a prueba las diferentes capacidades de los atletas.
Las dificultades del terreno, abrupto en muchas ocasiones, provocó los primeros abandonos. El Montsant empezaba a imponer su ley y
hacía sufrir a más de un equipo, con imponentes rampas que superar y trepadas que se acumulaban en las piernas a medida que pasaban
los kilómetros, en busca de las balizas repartidas por toda la montaña.
El Pantano de Margalef reunió a los equipos en un punto donde combinaron pruebas tan diferentes y atractivas como la canoa en aguas
tranquilas, donde la técnica de cada equipo marcaría su desarrollo; la escalada en roca, donde los especialistas de cada equipo se
enfrentaron a vías de grado 6; o la tirolina, con todo el esfuerzo de sus brazos para superar los 70 metros. Por último, la prueba
de espeleología fue la que provocó que muchos equipos perdiesen un importante tiempo en busca de las balizas del interior de la
cueva y que determinaron que muchos de ellos quedasen cortados en este punto o bien que saliesen con un considerable retraso.
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Momentos de la prueba de BTT
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Aún les quedaba un tramo importante que realizar a pie, atravesando de nuevo el Montsant.
Fue en este tramo donde los equipos tuvieron las mayores dificultades: al cansancio acumulado de más de ocho horas de carrera, se
unió un duro y exigente tramo, donde la orientación y la buena interpretación de los mapas eran fundamentales y que provocó el
abandono de algunos participantes.
De los 31 equipos que iniciaron la etapa, sólo 13 llegaron dentro del margen marcado por la organización como tiempo máximo para
realizar la Etapa, que se situaba en 20 horas.
Uno de estos equipos topó con más dificultades de las previstas, cuando por un error de apreciación, equivocaron el camino,
viéndose obligados a pernoctar al refugio de una cueva de la zona. De inmediato se puso en marcha el dispositivo de búsqueda, con el
equipo de rescate de la Unidad Canina de Salvamento de Protección Civil de Tarragona y con el apoyo de los Bomberos. El equipo
perdido, aprovechó sus conocimientos de supervivencia y con los rayos del Sol volvían al campamento acompañados por los equipos de
rescate.
La dureza empezaba a pasar factura en el ánimo y el físico de los equipos que se enfrentaban a una etapa nocturna sorpresa, que
si bien no era de la misma dureza que había sido la etapa anterior, si obligaba a los deportistas a calzarse de nuevo las zapatillas
y emplearse a fondo en una atractiva prueba de orientación nocturna por el pueblo de Prades que nos albergaba en esos días.
El domingo se iniciaba la Etapa Trànsit, con salida, de nuevo desde Prades y final parcial en Montblanc y transfer hacia Tarragona
para realizar la última prueba. Veintidós equipos sobrevivían al duro sábado y no todos ellos completos.
Las montañas de Prades marcaban un nuevo reto. Un maravilloso pero exigente recorrido hasta los alrededores de Rojals, en una prueba
de orientación pura, los conducía al fin del tramo y desde allí, hasta las playas de Tarragona, donde se celebraba la prueba de
canoa en mar abierto y donde se pudo ver un bonito espectáculo de color, esfuerzo y ansias por llegar y que fue seguido por un
elevado número de espectadores, que aprovecharon el maravilloso tiempo soleado para animar a los castigados deportistas, que
tropezaban ahora con unas aguas que poco a poco y a medida que pasaba la mañana, se hacían más difíciles de dominar, poniendo en
más de un apuro a algún equipo.
El final del Raid, situado en la misma ciudad, donde los participantes llegaban exhaustos, pero con la alegría de haber conseguido
su objetivo, que no era otro que finalizar lo mejor posible este duro y completo VIII Raid tranSaventur, que sorprendió a muchos por
su complejidad y su dureza física, y que finalizó con la siguiente clasificación:
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