De los muchos españoles (un total de 21 expediciones
internacionales) que intentaban la cumbre más alta esta
temporada, por su lado norte, sólo un español, el cántabro Juan Carlos González, con oxígeno y acompañado de un sherpa,
pisó la cima de su primer ochomil el 27 de mayo, aunque
realizarlo le ha costado siete dedos de las manos. El resto de
la expedición estaba formada por Iosu Feijoo Gayoso, Edurne
Pasaban, Guillermo Bañales y Ángel Navas, que tuvieron que
abandonar ante la mala climatología. Compartieron permiso con
dos italianos y un argentino.
Tuvimos la oportunidad de hablar con dos miembros de la
expedición: Iosu y Guillermo. Era la tercera vez que Guillermo
Bañales, que cuenta con numerosas escaladas en Patagonia (entre
otras, coautor de la vía "Banana, mango, mix" a la
Gran Torre del Trango, en 1990), intentaba el Everest. Se quedó
a 8.700, pero el mal tiempo no le dejó completar la hora y
media que le quedaba hasta la cumbre. Para Iosu, ha sido la
tercera vez que lo intenta, la segunda por la norte, y ha estado
también en el Shisha Pangma, entre otras expediciones. Ambos
afirman que en el 2003 volverán a por la cumbre.
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Guillermo Bañales y Iosu Feijoo
Foto: Eva Martos
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Esta temporada se ha batido el récord de asistencia en el
campo base del Everest ¿lo veis positivo, negativo, inevitable…?
Iosu- Este deporte ha sufrido un auge en estos últimos
años. Antes resulta que ir a un ochomil era estar como una
cabra, y ahora resulta que está de moda, se vende para
televisión, sale en los medios de comunicación… La afición
por subir montañas existe desde siempre, el que se masifique el
Everest, a título personal no me gusta mucho, aunque tampoco me
gusta el límite opuesto. La otra vez que estuvimos en el
Everest éramos sólo cuatro personas, y así es imposible
escalar en el Everest. Tiene muchísimo trabajo, ya sólo de
cuerdas fijas tienes que poner 3.000 metros. Sólo llevarlos
supone muchísimo esfuerzo. Este año éramos allí 200
alpinistas conviviendo en el campo base, que tiene una amplitud
como un campo de fútbol, con toda la basura que se llega a
generar, claro que eso es demasiado. Para mí lo justo es cinco
o seis expediciones, que te da oportunidad de relacionarte con
gente internacional, y con la que puedes colaborar.
¿No tuvisteis que instalar ningún tramo de cuerda fija?
Iosu- Había una expedición que se encargaba de ello.
Guillermo.- La cuerda sólo llegaba hasta el Campo 3, que
la verdad es que está muy alto, a 8.300 metros, pero lo más
peligroso y técnicamente difícil está después. De todos
modos, hay otras implicaciones, a pesar de la masificación y
todo eso, a ochomil metros, tranquilo que vas a estar solo. La
mayoría de la gente se queda abajo.
Iosu.- Además este es un deporte muy egoista y
solitario, cada uno impone su propio ritmo. Es lo que puedes
llegar a dar, cómo lleves el tema de la respiración…
Físicamente somos igual de fuertes, aunque uno pueda ir más
rápido que otro, pero a partir de cierta altura, todo cambia,
se impone un poco el sálvese quien pueda. Sabes que aunque
estés rodeado de gente, nadie va a venir a darte un empujón o
a llevarte la mochila, porque bastante tiene ya con llevar la
suya.
¿Prohibiríais el uso de oxígeno para las expediciones
comerciales?
Guillermo.- Yo no, cada uno que suba como quiera.
Personalmente siempre lo he intentado sin oxígeno y así es
como lo siento. Es un reto personal, no me interesa cómo vayan
o dejen de ir los demás.
Iosu.- de todos modos el usar oxígeno no te hace estar
como si estuvieras a nivel del mar. La alta montaña es un
deporte precioso, mucho compañerismo y todo eso, pero hasta los
ochomil metros. A partir de ahí, estás tan al límite que
sólo puedes mirar por tí mismo. Tienes un 22 por ciento de
oxígeno y tu cerebro necesita un cien por cien para funcionar
bien.
Pero el problema es la contaminación que conlleva…
Guillermo.- Bueno, siempre se genera más basura si se usan
bombonas. Pero uno que no lleva oxígeno también puede
contaminar de muchas formas.
Iosu.- Sigue habiendo botellas de oxígeno de
expediciones de hasta el año 50. No es todo tan simple como se
dice. Te encuentras con botellas, tiendas abandonadas, y con
muertos en el camino… Hoy en día todos tenemos un talante
más ecológico, claro que cuando estás al límite lo primero
es bajar, luego ya bajar lo que puedas. Sí que apoyo el uso del
oxígeno porque he visto morir a gente por no llevarlo o porque
se le acabara. Claro que hay una cuestión ética, pero mi
sueño es subir a la cumbre pero también bajar, y bajar entero.
Yo este año sentía que tenía los dedos de los pies
congelados, aún con los patucos de pluma y dentro del saco, me
puse el oxígeno y a las dos horas me encontraba perfecto.
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Guillermo Bañales
Foto: Eva Martos
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Hay una propuesta de una asociación ecologista de
establecer distintas tarifas para expediciones
"sucias" (que dejen botellas u otros desperdicios) y
para las "limpias", ¿crees que funcionaría?
Guillermo.- Creo que es una forma más de sacar dinero.
Al final, los que ensucian son las expediciones comerciales, con
clientes que tienen mucho dinero y que les da igual pagar algo
más.
Parece que están surgiendo alpinistas, y de nivel, en la
comunidad sherpa ¿cómo veis este cambio?
Guillermo.- Todavía la mayoría de sherpas van a
trabajar, a sacar el dinero que puedan. Hay pocos que tengan
espíritu deportivo.
Iosu.- Hay algún fuera de serie, como Ang Rita, que
ahora cuenta con 11 ascensiones, todo un reto. Yo subí con él
en el 93, durante su octava ascensión sin oxígeno, y al
principio incluso él iba por detrás, pero a los 8.000 metros
iba corriendo, y nos llevaba a todos el oxígeno. Lo suyo es
genético. El cambio ha sido que antes vivían todos en el valle
de Khumbu, estaban totalmente acondicionados a la altura, ahora
se han bajado a Katmandu, que está mucho más bajo y eso se
nota. Además, aunque físicamente sean más fuertes, nosotros
tenemos más conocimiento técnico.
¿Os tomais la escalada como algo profesional?
Iosu.- No vivimos de la montaña, cada uno tenemos
nuestro trabajo. Claro que sí que tenemos patrocinadores, por
lo que te tienes que tomar esto como un poco profesional y
llevar un entrenamiento controlado. Vivimos para esto porque es
lo que nos gusta.
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