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 Sonia
Casas en la cima del Lobuche Peak, 6.145 m
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Tres seismiles en dos semanas
Esta expedición al Cho Oyu supondrá la segunda
incursión de Sonia en el Himalaya de Nepal. El año pasado
realizó su primer viaje a la cordillera más alta del
Mundo, del que se trajo tres cumbres codiciadas por
bastantes alpinistas: el Mera Peak (6.665 m), el Island Peak
(6.169 m), y, sobre todo, el Lobuche Peak (6.145 m), porque
'fue la ascensión más técnica y la que más disfruté'.
Una intensa actividad de la que se vino con muy
buenas vibraciones. Además de la belleza de las
ascensiones, comprobó su capacidad para funcionar en
altura, gracias a que 'aclimato bastante rápido'. La
pruebas son las fechas de la expedición. El día 13 de
octubre partía de Lukla para coronar el Mera Peak seis
días después, el 19. 'Es una ascensión algo monótona,
porque la pendiente es muy progresiva y se hace pesada y
aburrida'.
Tras bajar del Mera, y a través del collado de Amphu
Latsa (5.850 m), donde tuvo que hacer noche, llegó a la
base del Island Peak, aunque se dirigió directamente al
campo 1. Al día siguiente, 23 de octubre, se lanzó a por
la cumbre, tras salvar zonas de arista bastante aéreas y
una pared vertical de 150 metros en la que tuvo que fijar
cuerda.
Después del Island y de tres días de merecido
descanso en Pheriche, Sonia se dirigió al campamento base
del Lobuche, 'un lugar precioso, aunque pillamos muchísimo
frío'. Esa misma noche, sobre la una de la madrugaba
inició la ascensión, 'que comienza con una sección de
roca por encima del campo 1, seguida de un tramo mixto con
mucho hielo', en la que tuvieron que tirar cuerda fija. Por
encima, tuvo que emplearse a fondo y poner a poner a prueba
su técnica de piolet-tracción que le obligó a encordarse
en varios puntos con su sherpa de altura.
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Sonia en la cima del
Mera Peak, 6.665 m.
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Desde ahí salieron a la arista cimera del Lobuche,
que conduce directamente a 'una cumbre preciosa, con unas
vistas indescriptibles'. Después llegaron los peores
momentos, ya que el descenso requirió montar rápeles e
incluso destrepar algunas zonas bastante expuestas, 'en las
que pasé bastante miedo'. Manteniendo la intensidad de toda
la expedición, al día siguiente comenzaban el trekking de
vuelta a Katmandú, a través de Namche Bazar y el
itinerario clásico de aproximación al Everest.
¿Y antes del Himalaya? 'Pues he estado en los Alpes,
en la costa este de Canadá subiendo tresmiles, he estado en
Colorado, Arizona, y muchas, muchas veces en Pirineos y
Picos de Europa, haciendo rutas en solitario. Ganas mucho
tiempo a la hora de tomar decisiones y no tienes que
responder de ellas ante nadie. En el monte tienes que tener
las ideas claras y saber tomar decisiones, y eso, en grupos
numerosos es difícil. Por eso me gusta la autonomía, la
independencia o grupos muy reducidos en el monte'.
Para el futuro no hay nada concreto, pero sí muchas
ideas. 'Después del Cho Oyu, sobre todo si sale bien, me
gustaría realizar rutas técnicas en el Himalaya. No me
olvido del Kantega o el Tamserkhu, algún día espero ir.
Aunque no hay nada fijado, será algo que implique
dificultad, porque creo que ese afán de superación, de
enfrentarte a algo más complicado, no debe faltar en una
expedición. Eso sí, siempre siendo consciente del riesgo
que implica y no rebasando nunca el punto de no retorno'.
Jordi Pastor
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