Hoy todos los ochomilistas saben que la llegada del monzón significa el final definitivo de todos sus esfuerzos
por escalar cualquier ochomil de Nepal.
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El Everest
Foto: archivo Desnivel
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Su fecha oficial de entrada, el 1 de junio, equivale al periodo lluvioso de los climas tropicales. En las altas montañas
del Himalaya, significa la irrupción de violentas y continuas tormentas que cargan la montaña de nieve y de riesgos de aludes.
Al igual que cualquiera de nuestras estaciones puede retrasarse o adelantarse, pero su llegada es segura. Si durante la primavera
las tormentas van y vienen en más o menos tiempo, cuando el monzón se instala los temporales ya no cesan.
El aprendizaje de los alpinistas ha sido duro. Desde las primeras expediciones se sabía que escalar con la montaña cargada
de nieve resultaba peligroso. De hecho la expedición de Mallory de 1922 finalizó con la muerte de varios sherpas debido a una
avalancha motivada ya por un temporal monzónico. Lo difícil era diferenciar las frecuentes tormentas pasajeras del premonzón, a
finales de mayo podía ser en realidad un monzón adelantado. Pero cuando el Golfo de Bengala sea batido por las lluvias, el
viento llevará un temporal que ya no acabará hasta el Himalaya.
Después de casi 80 años desde aquellas experiencias, hay un dato claro que confirma la situación. De las 1.173
ascensiones del Everest, ninguna se ha producido en junio (Mallory e Irvine desaparecieron el 9 de junio de 1924) ni en julio.
Durante los últimos días del monzón, a finales de agosto se han producido una pocas. La primera fue la ascensión de Reinhold
Messner en solitario y estilo alpino de la cara norte del Everest. Eligió este momento precisamente para no encontrar otras
expediciones en la montaña.
El premonzón
Hacia el final de nuestra primavera, durante el periodo premonzónico las montañas se encuentran más secas, menos
cargadas de nieve pues el viento y el invierno, frío pero seco, se la han llevado. En estos momentos, el Escalón Hillary de la
ruta normal de la cara sur, al igual que el Segundo Escalón de la cara norte se encuentran con más tramos rocosos. Rutas como la
del Collado Norte/Arista Noreste que está intentando Juan Oiarzabal, al estar menos cargadas de nieve, permiten una ascensión
más rápida.
El postmonzón
A partir de septiembre los temporales monzónicos cesan pero las continuas han dejado la montaña blanca. Algunos han
aprovechado estas condiciones para escalar vías como las directas de los corredores Hornbein y Norton, que en el premonzón
presentan altas dificultades en roca. Tapadas por nieve, estas dificultades requieren otras técnicas pero para un alpinista son
más fáciles y sobre todo rápidas de superar. Sin embargo, la vía de Mallory se convierte en más penosa porque la progresión
por nieve profunda resulta mucho más lenta.
Cuando el monzón llega al Himalaya de Nepal, está a punto de comenzar la temporada buena para el otro grupo de ochomiles, los de
Pakistán. El punto de mira del ochomilismo se vuelve hacia el Karakorum, donde esperan el K2, el Broad Peak y los Gasherbrum 1 y
2. También es tiempo para el Nanga Parbat, situado dentro de la cordillera del Himalaya, pero dentro del territorio de Pakistán.
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