Juanito Oiarzábal y Juan Vallejo ya tienen
en la mochila el primero de los siete techos continentales.
El pasado viernes 16, acompañados por Lito Sánchez y Josu
Bereciartúa, alcanzaban la cima del Elbrus (5.642), la
cumbre más elevada de Europa. El ataque estuvo marcado por
las extremas temperaturas del invierno ruso y el mal estado
del terreno. Hemos hablado con el gasteizarra, que ahora
sólo piensa en la cara norte del Everest.
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 Las
dos cimas del Elbrus
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Juanito Oiarzábal y Juan Vallejo han cumplido ya
la primera etapa de su recorrido por los techos
continentales. El pasado viernes 16, los alpinistas vascos
coronaba los 5.642 metros del Elbrus, tras una ascensión de
ocho horas y temperaturas extremas que rozaron los 30º bajo
cero en la cumbre. Lito Sánchez y Josu Bereciartúa
completaron el cuarteto de cima.
Aunque el Elbrus sea un monte sin apenas dificultad
técnica, Juanito nos ha especificado que el frío y las
malas condiciones del terreno han conformado una seria
complicación, ya que 'bajo la cumbre oeste, en la parte
intermedia de la ascensión, encontramos pendientes de 35 a
40 grados de inclinación cubiertas de hielo cristalino, en
las que una caída sería imposible de detener, aún
llevando crampones y piolet'.
Según nos comentaba el alavés, el día 15
realizaron un primer ataque, pero 'nos dimos la vuelta
porque el frío y la ventisca hacían imposible continuar
hacia arriba'. Al día siguiente, aprovechando una de las
tres jornadas de buen tiempo que han disfrutado durante las
dos semanas de expedición al techo de Europa, Juanito, Josu,
Juan y Lito consiguieron finalmente coronar el Elbrus, tras
ocho horas de ascensión, que iniciaron en la estación
final del teleférico, a 3.700 metros de altura.
Tal y como nos contaba Juanito, 'el refugio Priut 11
(a 4.200 m) está inservible desde que se incendió en 1998,
y hay que comenzar más abajo, desde la estación superior
del teleférico, por lo que el ataque final es algo más
largo'.
Tras las fotos de cumbre, iniciaron un descenso que
realizaron esquiando desde los 4.800 metros, con el que
pusieron punto final a este primer capítulo de su proyecto
Siete Cumbres. Un punto y final algo costoso, ya que tras su
intento al pico Uschba, Juanito y compañía tuvieron que
pagar en el aeropuerto de Moscú casi medio millón de
pesetas por exceso de peso. Algo que no les ocurrió al
volar hacia la capital rusa.
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Uschba (4.710 m)
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Visita al monte Uschba
Tras bajar del Elbrus, y antes de regresar a
España, la expedición vasca se dirigió al Uschba, una
técnica montaña de 4.710 metros, que configura uno de los
emblemas del Caúcaso. El mal tiempo siguió acompañando a
Juanito, Lito, Josu y Juan, que sólo pudieron acercarse
hasta la base e instalar una tienda. 'La extrema
climatología no nos dejó iniciar la escalada y, por otra
parte, se nos acababa el visado. El Uschba supone una
escalada más técnica que requiere tres o cuatro días y no
había más tiempo'.
Esta montaña, uno de los referentes de la cordillera
caucásica, está muy ligada a la historia del alpinismo
español. En 1968, fue el objetivo de una de las primeras
expediciones nacionales más allá de nuestras fronteras, en
la que tomaron parte, entre otros, Félix Méndez, César
Pérez de Tudela, Carlos Soria o Agustín Faus. Una
experiencia pionera que ayudaría a promover posteriores
viajes a montañas más altas y remotas.
Volviendo a Juanito y sus Siete Cumbres, el vitoriano
está ya pensando en el siguiente paso, que le llevará de
nuevo a la cara norte del Everest, junto a Al filo de lo
imposible. Juanito intentará por última coronar el Techo
del Mundo sin oxígeno, ya que no volverá más a esta
montaña.
Esta misma tarde, tenía previsto reunirse con
Sebastián Álvaro, director de Al filo, para ultimar los
detalles sobre el material, el equipo, el plan de ataque a
la montaña y el sistema de comunicaciones para la
transmisión en directo de la ascensión que pretende
realizar el programa. La expedición de Al filo se pondrá
en marcha en torno al 25-30 de marzo.
Para Juanito, 'el que consigamos o no la cumbre
dependerá, a priori, de las condiciones del tiempo y del
terreno. Si la climatología acompaña, yo creo que
llegaremos arriba, aunque hablar de éxito en una ascensión
sin oxígeno al Everest es muy relativo. Hay que esperar a
ver cómo te encuentras en la montaña, ya que desde los
8.650 metros (lugar donde se dieron la vuelta el año
pasado) hasta la cima, se encuentra la parte más dura y
comprometida de la ascensión'.
Jordi Pastor
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