Ramón Larramendi, considerado uno de los mayores expertos en temas árticos, nos cuenta el proyecto de completar la travesía más larga de la historia sin avituallamiento, que protagonizará junto con Juan Oiarzabal, Juan Vallejo y José Manuel Naranjo.
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La intención de esta expedición, organizada por "Al Filo de lo Imposible", es atravesar la Antártida oriental, 4.500 kilómetros sin avituallamiento "Se trata de una zona desconocida, una de las ultimas del planeta que permanece prácticamente inexplorada, no hay un
lugar tan inaccesible y con tan poco movimiento humano y con tan poca información, gran parte del trayecto que pretendemos recorrer, todavía no ha sido recorrido por nadie. Esta travesía no sólo no se ha hecho si no que es la primera vez que se plantea la posibilidad, nadie lo había
intentado antes. Se puede decir que hoy por hoy es el lugar más remoto de la tierra" Nos cuenta Ramón.
Pretenden completar la travesía sin apoyo externo. La Antártida hasta la fecha se ha atravesado una vez sin avituallamiento y por la parte occidental, que recorre 2.800 kilómetros. Así que, si lo consiguen, sería la travesía más larga sin apoyo de la historia "sales con todo
el material de un punto y te quedas sin apoyo de ningún tipo, ni avituallamiento aéreo, ni depósito de comida, sin pasar por ninguna base donde puedas repostar provisiones. Hasta donde llegues y como puedas".
La revolución de las travesías polares en los últimos años ha sido la utilización de cometas para aprovechar el viento como fuerza impulsora.
La apuesta para esta expedición es llevar un tipo de trineo especial que permita la utilización de las cometas no solamente tirando de un esquiador, que es lo que se había hecho hasta ahora, sino tirando de todo el trineo, "La posibilidad de realizar el proyecto se plantea por el
desarrollo de una nueva técnica. Esta nueva técnica la llevo pensando desde hace un año y se trata de utilizar como medio de transporte un trineo tirado por cometas.
Un trineo que se comporta como un barco. No es una travesía a pie, no es una travesía convencional de superficie. Son unos trineos especiales. Pueden ser utilizados individualmente, para arrastrar de ellos, o unirlos y hacer una plataforma articulada muy estable para las irregularidades
del terreno de 4 metros y medio de largo por 2 de ancho. En la plataforma va la carga y se monta una tienda de campaña encima, de forma que uno de los tripulantes puede ir descansando mientras el otro conduce con unos mandos con los que manejas la cometa y unos frenos en los pies."
Estaba claro que se trataba de una buena idea pero no se sabía si era del todo viable. Por ahora estos trineos han sido probados en una primera fase. "Hemos estado probando en lagos de los pirineos durante enero, febrero y marzo y luego en abril en Canadá. A Canadá fuimos con
cuatro primeros prototipos, porque se han probado varios tipos hasta dar con la idea definitiva. Lo que es el trineo definitivo no se ha utilizado porque se ha ido construyendo en base a las experiencias que tuvimos en Canadá con otros trineos menos desarrollados. La idea funciona, es
posible completamente alcanzar gran velocidad. Lo que falta es el remate final, ver si se puede navegar durante 24 horas, eso no lo hemos probado y es lo que vamos a intentar en Groenlandia."
Se marchan el 2 de julio durante un mes, el mismo equipo que irá en noviembre a la Antártida, a recorrer unos 700 kilómetros de sur a oeste. Lo que pretenden es probar el diseño y la resistencia de los trineos, van a "destrozarlos" para a partir de aquí hacer una
composición definitiva y ultimar los detalles.
"Los trineos que nos llevamos a Gorenlandia se aproximan a lo que será el catamarán que llevaremos a la Antártida. No es el definitivo porque después de Groenlandia seguro que hacemos más cambios. Lo que queremos, sobre todo, es probar la resistencia del trineo. Lo más
importante es que el trineo aguante la velocidad, los golpes, la fuerza… de las dos travesías antárticas que se han intentado sin avituallamiento, de 3.500 kilómetros, las dos han fallado porque el trineo se ha roto, y eso que ellos iban con cometas que tiraban de la persona mientras
esquiaba que es la técnica que se ha utilizado hasta ahora".
No saben cuanto tiempo les llevará completar esta travesía. Lo tendrán más claro cuando vuelvan de Groenlandia. Con las pruebas hechas hasta ahora teóricamente se podrían recorrer entre 200 y 400 kilómetros al día; así que como mínimo tardarían en hacer los 4.500 kilómetros
50 días, pero por si a caso van a llevar provisiones para 100 días.
"Esta técnica es muy superior a la de cometas arrastrando a personas en primer lugar porque se va más rápido. El suelo es muy irregular y cuando vas esquiando es difícil manejar la cometa mientras absorbes estas irregularidades, la cometa te levanta del suelo…o sea que se va
rápido pero tienes que ir con bastante cautela y es peligroso. Mientras que el catamarán es muy estable y absorbe las irregularidades prácticamente sin enterarse, lo que es un gran problema para un esquiador tu pasas por encima como una locomotora. Por otro lado, y lo más importante
es, que de hacer 8 horas al día que es lo que haces si vas esquiando, pasas a poder hacer 22 o 23 horas, ya que sólo necesitas parar una hora para cocinar y derretir nieve. El concepto es el de un barco-trineo, un barco polar."
Tienen bastantes cosas en el aire que tendrán que ir resolviendo sobre la marcha, pero ilusión no les falta y el proyecto invita a esforzarse y tener esperanzas. Además, Ramón nos confiensa, que los viajes polares tienen un encanto especial "Es la última gran zona salvaje del
planeta, hoy en día en este mundo que vivimos la naturaleza en su estado totalmente puro es un privilegio. Poder vivirla y disfrutar de ella y para mi es el principal encanto de estas travesías".
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