La Ruta del Cares, el sendero más concurrido de Picos
de Europa, recibirá brevemente una inversión de 100
millones de pesetas, dirigidos a reparar tres de los puentes
que se atraviesan a lo largo de su recorrido y que,
actualmente, presentan serios riesgos para los cientos de
senderistas que siguen cada año el discurrir del río Cares.
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 El
Puente de los Rebecos y su maltrecha superficie.
Foto: LVA
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La Garganta del Cares es, sin duda, el itinerario
más recorrido de esta cordillera y de toda nuestra
geografía, junto al que discurre por el valle de Ordesa.
Y entre los numerosos visitantes y los continuos
desprendimientos de piedras que registra el desfiladero,
algunos de los puentes que atraviesa el camino se encuentran
seriamente dañados, como es el caso del puente de la Presa,
el de Bolín y el puente de los Rebecos.
Este último, instalado en plena garganta en 1950
procedente de la presa de Doiras (Boal), se ha llevado la peor
parte. De hecho, la gravedad de su deterioro obligó a la
Oficina de Parques Nacionales a cerrarlo temporalmente en mayo
de 1999.
La caída de una piedra de gran tamaño provocó un
boquete en su superficie y además, agravó la situación de
su maltrecha estructura metálica. Tras cubrir la zona
desprendida con un parche y advertir con carteles que no fuera
atravesado por grupos superiores a seis personas, el puente
fue reabierto por este organismo.
No obstante, antes del próximo verano, Parque
Naturales tiene previsto que las zonas dañadas queden
definitivamente en perfecto estado para garantizar la
seguridad de la multitud de senderistas que cada año recorren
este espectacular desfiladero, especialmente durante los meses
estivales. De ello se encargarán los 100 millones que se han
invertido en las obras, que se iniciaran de forma inminente al
ser tramitadas con carácter de urgencia.
Una rendija en la roca
Así se puede definir la Ruta del Cares, una
sinuosa senda de doce kilómetros que marca la división entre
los macizos Central y Occidental de Picos. De hecho, la
verticalidad del desfiladero, obligó a realizar numerosas
voladuras y entalladuras cuando el Parque Nacional de
Covadonga decidió 'esculpir' el actual recorrido en la
década de los cuarenta.
Anteriormente, una abrupta, accidentada y expuesta
senda marcaba el único camino a través de la garganta. Un
peligroso sendero dedicado a las labores de mantenimiento y
conservación de las obras que la compañía Electra de Viesgo
inició en 1916, para construir una canal que hoy atraviesa
toda la garganta, desde la presa de Cain hasta Camarmeña.
Si dirigimos la mirada hacia arriba, veremos que la
Ruta del Cares es también el inicio de multitud de canales
que recorren los fuertes desplomes de los dos macizos que
divide. La canal de Mesones hacia el occidental, o la de
Dobresengros hacia el central son dos claros ejemplos.
Además, no olvidemos que el techo de Picos, Torre Cerredo,
cae verticalmente sobre el río Cares, dando forma a su
vertiginoso desfiladero.
A través de su docena de kilómetros, son miles los
senderistas que atraviesan este corte entre ambos macizos. Y
no es un simple exageración. Sólo en 1998, 175.000 personas
atravesaron la garganta, aprovechando que la Ruta del Cares
equipara su espectacularidad y belleza a la facilidad de su
recorrido, completamente llano en muchos tramos.
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