Introducción
En 1924 una francesa Anne Bernard tuvo la osadía de
escribir al "Mount Everest Commitee" británico ofreciendo
sus servicios para la siguiente expedición. El asombrado comité
respondió diciendo que "era imposible contemplar la petición
de una dama de cualquier nacionalidad para tomar parte en una futura
expedición al Everest. Las dificultades serían demasiado
grandes."
Y así hubo que esperar hasta 1960 para observar la primera
referencia a cerca de mujeres escaladoras, que aparece en el informe
oficial de la expedición china que coronó ese año la cumbre por
la vertiente norte, y en el que se especifica que el equipo estaba
integrado por "214 hombres y mujeres", aunque no había
ninguna mujer en el equipo de ataque a la cumrbe.
En 1970 la japonesa Setuko Watanabe llegó hasta el Collado Sur y en
1971 la suiza Yvette Vaucher fue la única componente femenina de la
poco afortunada Expedición Internacional.
Y ahora se cumplen 25 años desde que se produjera la primera
ascensión femenina a cargo de la japonesa Junko Tabei, quien
además formaba parte de una expedición dirigida por otra mujer,
Eiko Hisano. La vía elegida entonces fue la normal del Collado
Sur-Arista Sureste y la fecha el 16 de mayo de 1975.
Pero el mérito de esta primera tal vez tenga que ser conjunto,
porque sólo 11 días después se registraba el segundo ascenso. El
día 27 de mayo de 1975, la tibetana Phantog sintió que la vía del
Collado Norte-Arista Noreste quedaba bajo sus pies.
Dos grandes figuras del ochomilismo están presentes en la tercera
ascensión. El director de expediciones Dr. Karl Herrligkoffer y la
polaca Wanda Rutkiewicz, la primera europea alcanzaba la cumbre el
16 de octubre de 1978.
El ritmo de ascensiones continuó lento, con la alemana Hannelore
Schmatz en 1979 (falleció en el descenso). Transcurrió un lapso de
5 años antes de que ascendiera al Everest la quinta mujer, la
hindú Bachendri Pal en 1984, una de las siete alpinistas que
participaban en una expedición indú cuya clara intención era
poner en la cumbre una mujer india. La canadiense Sharon Wood el 20
de mayo de 1986, se convirtió en la primera mujer que ascendía por
una nueva ruta ya que formaba parte de la expedición que realizó
la coapertura de la séptima vía de las quince que hoy tiene la
montaña: la de la Arista Oeste desde Tíbet.
Hasta 1988 no hubo nuevos ascensos y ese año tres mujeres lo
consiguieron. Dos americanas y una neozelandesa a la que hoy se le
reconoce el primer ascenso femenino sin oxígeno. Ella es Lydia
Bradey, y el jefe de aquella expedición Rob Hall. Habrá que
esperar a la primavera del 95 para que la británica Alison
Hargreaves, por la ruta del Collado Norte-Arista NE, realice la
segunda.
Poco a poco se sucedieron más ascensiones, pero
sólo totalizaban 16 a fines del 92. Cinco de ellas lo habían
logrado en 1990. La primera rusa, francesa, eslovena, belga ya
estaban entre ellas.
En 1993, 50 aniversario de la ascensión de Tenzing y Hillary, se ha
localizado el mayor número de ascensos femeninos con nada menos que
15, entre los que se encuentra la primera nepalí Pasang Lhamu.
Hasta 1996 no pisó la cumbre una escaladora española, Araceli
Segarra, por la ruta del Collado sur. Y tres años más tarde, la
pasada primavera de 1999, asciende la segunda española, Chus Lago,
por la ruta del Collado norte - arista noreste, sin utilizar
oxígeno en el ascenso aunque si en la bajada.
Hoy de los 1.173 ascensos al Everest, 55 (incluidas 3 repeticiones)
corresponden a mujeres.

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