1956-1975 La montaña más alta del mundo
Secciones> 1956. La revancha de los suizos
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1960. Arista norte arista noreste |
1963.Diez años después |
1975. Mujeres en la cumbre y cara suroeste
Esa cresta de nieve que de repente comienza a descender hacia la otra
vertiente a 8.848 m. tiene un valor simbólico enorme y variado por encima
de su entidad material: objetivo de ambiciones alpinas, escala definitiva
donde medir las posibilidades humanas de cada uno, teatro abierto a todo
el mundo para representaciones de prestigio personal, banco de pruebas
para nuevas técnicas y materiales y, a más bajos niveles, sujeto de
prosaicas operaciones propagandísticas y comerciales.
Los rumores y revuelos por la celebración de la primera se van acallando
y la montaña recupera su papel. Acabado el mito comienza la historia.
Durante tres años permanece tranquila hasta que en 1956 los suizos se
toman la revancha. Una expedición dirigida por Albert Eggler pone a
cuatro de sus miembros en la cumbre en dos días sucesivos, el 21 y 22 de
mayo, y se permite el lujo, tres días antes, de realizar la primera al
vecino Lhotse. Es la primera expedición que conquista dos ochos, y uno de
ellos virgen. La ruta seguida es naturalmente la que han abierto a medias
con los ingleses, y que a partir de ahora será la normal: campo base en
el glaciar de Khumbu - campo base avanzado o campo I a la entrada del
"Valle del silencio", como lo bautizaron en 1952 - campos en
dicho circo y en las laderas norte del Lhotse - collado sur - loma
suroeste - cumbre sur y arista cimera. Esta será la vía que más se
intentará y que mayor porcentaje de éxito tiene, a pesar del gran
problema que supone la Cascada de Hielo por el alto índice de riesgo que
supone transitar por ella, debido a la continua transformación a que
está sometida por el avance del glaciar, que es del orden de un metro
diario, Este es el punto donde más accidentes se producen y donde más
muertes han ocurrido.

A la adopción de esta vertiente como ruta normal contribuyó
necesariamente el cierre de las fronteras tibetanas. Esto no quiere decir
que por la vertiente de Rongbuk no se hiciesen intentos. Hay rumores y
desmentidos oficiales de una gran expedición rusa en 1952, que acabó en
fracaso. Si se admite una exploración china con la participación de tres
rusos en 1958, que llega hasta el Collado Norte. Después, el gobierno
proletario de la nueva China pone en, movimiento a sus fervorosas masas
para ofrecer un gran regalo a su bienamado presidente Mao Tse Tung. 214
personas marchan hacia el Qomolangma Fen, tres de ellos alcanzan la cumbre
en noche cerrada el 25 de mayo de 1960, depositando un busto de Mao en
ella. No hay fotos, el busto no lo ha visto nadie. ¿Cómo pueden saber
los pragmáticos occidentales que han estado en la cumbre? Durante años
se ha negado la ascensión o se ha consignado en las listas sin numerarla.
Dos décadas después los nombres del tibetano Konbu, Y de los chinos Chu
Ying-Hua y Wang Fu-Chou han recibido sus números 7, 8 y 9 en las listas
oficialmente admitidas, y se les reconocerla primera por la vía del
Collado Norte-arista noreste, que tantas veces había rechazado a los
ingleses. Es otra manera de hacer montaña por la patria, en la que las
motivaciones individuales no cuentan y se vence la montaña a base de
acumular material humano. Se empieza a escribir la crónica de un Everest
lejano pero ya accesible. Los logros se van sucediendo, lentamente al
principio, acelerándose luego. Nuevas rutas y nuevas primeras, entre las
que podemos destacar algunas, empiezan a llenar las estadísticas.

Diez años después de la primera absoluta, los norteamericanos envían
un ingente equipo a los pies de la montaña. Se proponen ascenderla por
dos rutas diferentes operando con dos equipos autónomos: la: normal, que
asegurará el éxito de la expedición, y un intento por la difícil
arista oeste. El primero de mayo James Whittaker y Nawang Gombu llegan a
la cima por la ruta normal. Del tamaño de la expedición da idea que
puedan esperar 20 días más para repetir el triunfo. El 22 arriban por el
mismo camino Bishop y Jerstad, mientras que por la cara norte se les unen
Tom Hornbein y Willi Unsoeld, que acaban de terminar la tercera vía a la
montaña. Su intención era ascender por la arista oeste, a la que
accedieron desde el Cwm occidental, pero las dificultades de ésta los
desvían hacia la cara norte, de que recorren su última parte el corredor
que recibiría el nombre de su aperturista, Tom Hornbein. Se conseguía
así la primera y temprana travesía de un ochomil, precisamente en el
Everest.

En 1975 los chinos repiten la jugada y esta vez las pruebas que
presentan son aplastantes: una película y numerosas fotografías de los
ocho tibetanos y un único chino que permanecieron más de una hora en la
cumbre y, sobre todo, el trípode de tres metros de altura que dejaron
plantado en la cima y que durante mucho tiempo apareció en las fotos de
cumbre de los ascensionistas. También les dio tiempo a realizar un
electrocardiograma a la tibetana Phantog que ellos creían primera mujer
en la cumbre. No lo fue por poco se le había adelantado en once días
Junko Tabei, componente de la primera expedición femenina, que había
subido junto con el sherpa Ang Tsering por la ruta del Collado Sur.
En el período postmonzónico se consigue la primera ascensión de la cara
suroeste, por una expedición británica que dirige Chris Bonington. Es el
cuarto itinerario de la montaña y el primero que recorre una pared de la
misma. Explorada ya en 1969 por los japoneses, esta es la séptima
expedición a la pared, y la segunda de Bonington. Los intentos anteriores
no habían conseguido pasar de la banda rocosa superior. La decisión de
intentar un estrecho canalón a la izquierda será el paso decisivo que
lleve por fin a una cordada formada por Dougal Haston y Doug Scott a la
cumbre el 24 de septiembre, seguidos dos días más tarde por Peter
Boardman y Pertemba. Estos a su regreso de la cumbre se encuentran con
Mike Burke que asciende solo, nunca más se le volvió a ver como en el
caso de Mallory e Irvine. Se piensa que debió perecer en el descenso pues
se hallaba cerca de la cima y subía a buen ritmo, pero igual pudo caer
antes.

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