Carlos Soria ya está en casa
Ha llegado hoy a barajas, sin cumbre pero satisfecho y
motivadísimo con su próximo proyecto: El Broad Peak (8.047 m)
Al que se va en un par de semanas. Aquí nos cuenta su
experiencia en la montaña más alta del mundo…
|


Carlos Soria
|
Entrevistamos a Carlos | Seguimiento
de su expedición
La vuelta a casa no es fácil, sobre todo si no traes la cumbre
en el bolsillo. Pero en la montaña además de experiencia,
forma física y ganas se necesita suerte que es lo que le ha
faltado a Carlos esta vez.
El 23 de marzo salió para Katmandú con la intención de
ascender al Everest con 61 años; un proyecto que le llevó un
año de quebraderos de cabeza para conseguir el patrocinio
mínimo que necesitaba. Justo dos meses después de coger ese
avión que le llevaría a su segundo hogar, el 23 de mayo,
regresaba al campo base después de haber pasado dos días y dos
noches a ochomil metros y casi sin oxígeno porque lo tenía que
racionar para intentar la cumbre.
Ha hecho dos intentos de cumbre. El primero el día 21 con
seis miembros de la expedición Andalucía Everest 2000,
salieron del campo IV muy animados pero hacía malísimo y se
tuvieron que volver. Al día siguiente lo volvió a intentar. De
los andaluces que habían subido al campo IV esta vez sólo tres
intentarían la cumbre y Carlos se unió de nuevo a ellos
"lo malo es que había pasado todo el día sin comer nada
porque no tenía nada que comer, había bebido muy poco, había
estado casi sin tomar oxígeno porque tenía sólo para un
intento…". Además seguía haciendo malo, Carlos se
encontraba muy flojo por no haber comido y por estra tanto
tiempo en altura y no sabía si el oxígeno le iba a llegar para
subir y bajar así que, cuando llegaron a 8.300 metros, el
equipo andaluz siguió y Carlos decidió darse la vuelta porque
no lo veía nada claro "luego resultó que el día no fue
tan malo y pudieron llegar a la cumbre".
Le hacemos una pequeña entrevista cuando casi no ha
aterrizado, sólo le ha dado tiempo para saludar a su familia y,
por supuesto, a su querido perro Moisés que le recibe dando
saltos.
Aquí podréis comprobar lo que ha significado para el esta
expedición y su visión general de la montaña. A pesar de todo
no pierde la esperanza y, aunque el mal tiempo no perdonó esta
vez, sigue adelante porque, ante todo, lo que a él le gusta es
"subir montañas".
¿Qué impresión te has llevado de la montaña más alta del
mundo?
Nada más especial de lo que pensaba. De parecerme algo me ha
parecido más difícil de lo que pensaba. Si no fuera por las
cuerdas fijas y por los sherpas no subía nadie. Para una
expedición equipar la montaña es casi una obra de arte. Montar
la cascada del Khumbu es muy complicado, ahora hay un equipo de
sherpas que lo hace muy bien pero a pesar de todo es bastante
peligroso y es emocionante pasar por ahí. El paso de las bandas
amarillas es de cuarto grado sin ninguna duda y para subir del
campo II al III hay veces que hay un hielo pero que muy serio…el
caso es que me ha parecido más complicado de lo que creía.
¿Ha habido muchas aglomeraciones?
Las aglomeraciones son en el campo base, luego en la ruta yo no
he tenido ningún problema nunca me ha estorbado la gente la
verdad. En el campo base pues si es desagradable pero ya se sabe
que estamos en un mundo muy poblado.
¿Cómo ha sido la relación con las otras expediciones
españolas?
Buena. Yo al salir de aquí le pedí tanto a los catalanes como
a los andaluces, si podía unirme a sus expediciones y me
dijeron que no podía ser por el tema de sus patrocinadores,
pero nada más. Luego allí en el campo base la relación
perfecta porque somos amigos y alpinistas y ningún problema.
Con quien más he estado es con los andaluces porque ya había
tenido relación con ellos antes. Muchas veces me invitaban a
cenar a su campamento, que tenían una comida estupenda y muy
bien en general.
Luego en lo que es la montaña y la escalada ,como es lógico,
cada uno estaba a su historia, alguna vez hemos coincidido por
la ruta y el ataque a la cumbre lo hice junto con los andaluces.
¿Cómo lo has visto para ir a la cumbre sin oxígeno,
demasiado duro?
No, que va, el primer día (el 21 de mayo) creo que podía haber
subido sin oxígeno, creo, porque es mucho hablar pero me
encontraba con tanta fuerza que me parece que podía haberlo
hecho. Hasta el Campo IV (8.000 m) subí sin oxígeno y por la
noche utilice muy poco. La mayoría de la gente el tramo del
campo III al IV ya lo hacen con oxígeno. La verdad es que si
que lo podría haber intentado sin oxígeno porque me encontraba
bastante bien esa noche. Sin embargo al día siguiente, aún con
oxígeno, me encontraba mal, muy flojo, porque dos noches allí
arriba es muy duro. La primera noche, sobre todo cuando tenía
frío, me enchufaba un poco de oxígeno y aunque fuese un cuarto
de hora o diez minutos la verdad es que se notaba. La segunda
noche casi no lo utilicé porque quería economizar para el
ataque a la cumbre. De todas formas el oxígeno también tiene
sus inconvenientes si lo has usado un ratito y lo dejas a un
lado se te hiela la mascarilla y es un poco aparatoso.
¿Que te ha parecido lo más complicado del Everest?
Es mucha montaña y tienes que tomar decisiones con cuatro
días de antelación. Tienes que planificar pero pensando que va
a hacer bueno o malo y te juegas todo a unas horas. Además
hacer más de un ataque a cumbre es muy duro y muy complicado y
no cabe duda de que es un juego arriesgado.
Si piensas utilizar oxígeno para ir a la cumbre, pero no lo vas
a usar hasta los 8.000 metros, lo que más duro se te hace es
subir del campo III al campo IV. Por lo que he experimentado y
por lo que he oído a la gente, luego subir del campo IV a la
cumbre con oxígeno es casi menos duro que llegar a los 8.000
sin utilizarlo.
¿Es muy duro ir solo al Everest?
Si es muy duro. Bueno yo ya llevaba año y medio yendo sólo
a casi todas las expediciones, menos la del Manaslu en otoño,
sabía a lo que venía pero aún así se ha hecho duro. Con tan
mal tiempo, andando a veces sólo de campamento a campamento…
además los Sherpas y la agencia que había contratado para
organizar todo se han portado muy mal y eso lo hace todo aún
más difícil.
¿Crees que para triunfar en alta montaña hay que
arriesgar?
Siempre hay que arriesgar. La mayoría de las veces que vas
a una montaña de 8.000 el día que subes a la cumbre decir que
te juegas la vida es un poco duro pero casi casi. De todas
formas todo dentro de unos límites y de unos razonamientos.
¿La gente arriesga demasiado?
A mi me parece que hay gente que no se sabe medir y en el
Everest se ve más gente de esta que en cualquier otra montaña.
Hay veces que no entiendo bien lo que les pasa, gente que medio
se muere, que se muere, que tienen graves congelaciones… a mi
me parece que eso es una barbaridad tienes que tener unos
límites y un control. Yo, hoy por hoy, me doy cuenta de cuando
me tengo que dar la vuelta y espero que sea así siempre.
¿Es la cumbre lo único que importa?
No, para nada. Yo tengo unas vivencias de los días que he
pasado en el campo IV para mi muy importantes como alpinista; si
hubiese conseguido la cumbre habría sido todo más gratificante
todavía pero esas vivencias y sensaciones son nuestra vida y
nuestra manera de ser, no es sólo la cumbre, no lo es todo ni
mucho menos. Si sólo fuese la cumbre y no estuvieses rodeado de
todo lo que estás viviendo allí pues no sería nada.
¿Cómo es la línea que separa el éxito del fracaso en el
Everest?
Delgadísima e injusta, y más con esos temas del oxígeno
de los sherpas y tal. Puede ser una casualidad o una tontería
lo que separa el éxito del fracaso. Yo me he esforzado mucho,
he sufrido mucho y he tenido muy mala suerte. No lo digo porque
yo no haya subido pero he visto gente súper fuerte que no
consigue llegar a la cumbre porque una hora antes hace mal
tiempo, porque los sherpas no te suben el oxígeno y a lo mejor
hacen cumbre personas que las ves muy justitas pero que el
sherpa les sube y el día que eligen ir a la cima hace sol…
Esto ocurre en el Everest y no ocurre en otras montañas. Por
eso digo que la cumbre es importante pero lo más importante es
sentirte a gusto con lo que has hecho y con cómo has estado
allí, eso me parece tan importante como la cumbre.
¿Cómo te sientes ahora que todo ha terminado, qué has
sacado en claro?
Yo me siento bien, y aunque es casi ridículo decirlo creo
que a lo mejor el primer día podría haber ido a la cumbre sin
oxígeno, no me habría atrevido a lo mejor si no hubiese tenido
el oxígeno cerca pero estoy casi seguro que podría haber ido
sin oxígeno. Y no me he puesto nunca enfermo en toda la
expedición, me he encontrado siempre con fuerza y he salido
siempre que el tiempo lo permitía. Así que estoy bastante
satisfecho.
¿Piensas volver al Everest?
Si, el año que viene yo vuelvo al Everest como sea. Y creo
que por la sur otra vez, la he cogido el pulso y las dos
vertientes tienen sus ventajas y sus inconvenientes, pero la
norte es más inhóspita y más desagradable y hace más viento.
¿Cuándo se te ocurrió lo de ir del tirón al Broad Peak ?
Allí, bueno yo ya lo tenía decidido; desde el principio
pensaba que si subía a la cumbre y bajaba sin ningún problema
me iría al Broad. Pero cuando vi que no subía pensé ¿por que
no voy a ir? y desde allí llamé por teléfono y más o menos
lo arreglé.
Y esta vez no vas solo ¿no?
No, me voy con Pepe Hurtado, presidente del Club Peñalara y
buen amigo mío. El no va aclimatado y no sabe hasta donde
podrá subir pero le apetece mucho venir aunque sea al campo
base y luego intentará hacer lo que pueda.
Después de la mala suerte que tuviste el año pasado por
las mismas fechas en el Broad, con muy mal tiempo y la cumbre
tan cerca ¿no te da miedo volver?
Para nada, me apetece mucho. Tengo ganas de subir a una
montaña, llevo una racha muy mala y de muy mala suerte y tengo
fuerzas y tengo ganas…y espero poder hacer allí una buena
ascensión. Además quiero subir en un estilo muy ligerito
quiero hacer una ascensión muy rápida en estilo alpino y me
apetece mucho.
¿No pierdes nunca la esperanza?
De momento no y espero no perderla nunca.
Patricia Blasco
|