La cima y las duras decisiones
Ayer, 31 de mayo, por la tarde todos los miembros de la
expedición Andalucía Everest 2000 llegaron a la localidad de
Namche Bazar. Desde allí Lolo González, uno de los tres que
pisaron la cumbre, nos manda un relato contándonos como fue...
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Lolo González
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A las 11 de la mañana salgo de la tienda en el Collado Sur,
tengo que visitar las tiendas de los sherpas que no me causaron
buena impresión cuando llegaron ayer al mediodía; efectivamente
en la tienda de Lakpa el aspecto es desolador, él yace
semiinconsciente junto a Gombu, no doy crédito a lo que veo,
durante quince minutos los observo y no sé como reaccionar,
finalmente tomo a Lakpa del pecho y le exijo que reaccione y use
oxígeno, salgo a buscar botellas y las distribuyo entre los
sherpas, finalmente accede a respirar de las botellas que dejo en
las tiendas. En un intento de razonar y decidir coherentemente,
llego a la conclusión de que dos sherpas y tres escaladores deben
descender, el mal tiempo continua azotando el collado y debemos
planear un intento desesperado después de la tentativa fallida
durante la noche anterior.
Tres sherpas acompañarán a otros tantos escaladores esa noche si
las condiciones lo permiten y si continuara el mal tiempo
dispondrían de todo el oxígeno existente para aguantar otro día
en el collado. Jugaríamos a perdedores, ya que de persistir el
mal tiempo descenderíamos al CII para realizar un nuevo intento,
pero la realidad era manifiesta; no quedaría ningún escalador
con fuerzas para reemprender la escalada.
"En el momento de
comunicar a Santi y Fernando que debían descender, salí
de la tienda y rompí a llorar desesperado, me encontré
tremendamente solo"
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Lakpa descarta a Nima y Nawan, me dirijo a su tienda y les doy
instrucciones para que preparen el descenso. Ahora me toca a mí,
debía descartar a tres compañeros y en mi interior se debatían
fuerzas extrañas ante una decisión tan dura. Nos reunimos los
seis en una tienda y expongo la situación. Salazar, que la noche
anterior se encontró flojo de fuerzas, se ofreció para
descender, ahora debía descartar a otros dos y quedábamos: Santi,
Juanjo, Iván, Fernando y yo. Al primero que descarte mentalmente
fue a Santi que se encontraba aquejado de dolores en las costillas
y para descartar al siguiente compañero, decidí formar un equipo
de tres en el que predominara la experiencia y así garantizar la
llegada a la cima de al menos un andaluz, entre Fernando e Iván,
el segundo había demostrado mayor fortaleza y fue el elegido para
acompañarnos a Juanjo y a mí. En el momento de comunicar a Santi
y Fernando que debían descender, salí de la tienda y rompí a
llorar desesperado, me encontré tremendamente solo. En esa
soledad que seguramente se vive solo en la oscuridad de un
liderazgo de estas características.
Los sherpas descendieron esa misma tarde y los tres escaladores se
quedaron a pasar la noche en el C IV ya que la ventisca arreciaba
con fuerza, el estado de los sherpas continuaba siendo lamentable
y me hacían temer lo peor, aun así no comente nada con mis
compañeros ya que aún confiaba en la fortaleza de Lakpa.
También visité a Carlos Soria en su tienda y me comentó que
llevaba un día sin comer, por lo que fui a buscarle algo de
frutos secos, cuando se los dejé me pidió que buscara a los
sherpas de su agencia, para que le llevaran oxígeno a su
compañero que parecía estar muy deteriorado, así lo hice y por
fin me pude meter en mi tienda para tomar oxigeno.
El Collado Sur se me antoja que es la Luna, la falta de oxígeno
te hace razonar con debilidad y andar danzando sobre sus rocas es
surrealista, ves a gente fuerte postrada y moribunda, observas que
frágil es la vida humana ante una naturaleza brutal.
Al anochecer disminuye el viento y da paso a una suave nevada,
sobre las 20.00 horas la calma es absoluta y por los
radioteléfonos iniciamos las conversaciones entre las tres
tiendas, a las 21.00 empezamos a prepararnos llenos de dudas ya
que continúa nevando. A las 23.00 horas comienza nuestro tercer
intento (sin esperanzas) antes de abandonar el campamento me
acerco a la tienda de los sherpas y los informo de que salimos;
Lakpa me dice que de acuerdo, ellos saldrán inmediatamente.
En las primeras pendientes, nos movemos bien y pasamos a los
primeros sherpas y escaladores, cuando la ladera comienza a
empinarse nos detenemos y aumentamos el régimen de oxigeno a dos
litros, así comenzamos a trepar ayudados por las primeras cuerdas
fijas, sobre las 3 horas alcanzamos al primer grupo compuesto por
tres sherpas y un escalador. Los sherpas nos preguntan si tenemos
sherpas, y les decimos que sí, que deben de estar al llegar. Así
llegamos al Balcón, tras superar la última pala de nieve, eran
las 04.00 horas. En este lugar cambiamos las botellas casi
acabadas por la otra que cargábamos.
"En el Balcón dejó
de nevar y el espectáculo visual era tremendo, el Makalu
se dejaba notar en el paisaje con especial virulencia y en
tonalidades blanco y negro, gracias a la luz lunar"
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Como el primer grupo se movía despacio y nuestros sherpas no
llegaban, decidimos continuar tras ellos y bajar el régimen de
oxígeno a 1'5 litros. En el Balcón dejó de nevar y el
espectáculo visual era tremendo, el Makalu se dejaba notar en el
paisaje con especial virulencia y en tonalidades blanco y negro,
gracias a la luz lunar, todo alrededor se me antojaba maravilloso,
aunque las dudas por llegar a lo más alto aun eran demasiadas.
Con la llegada de los primeros rayos de Sol, nos detuvimos para
intentar hacer entrar en calor unos pies ateridos de frío, tomar
algo de líquido y emprender la empinada subida a la Cumbre Sur,
serían las 08.00 horas cuando llegué a este punto y procedí a
dar la información por radio, cuando me comunicaron que nuestros
sherpas habían regresado al Collado Sur; no sentí especial
impaciencia, solo me quite la mochila para comprobar cuanto
oxígeno me quedaba: Había media botella y según los horarios
debía tener suficiente para llegar a la cima y descender algo mas
abajo de la Cumbre Sur, si continuábamos con 1'5 litros por
minuto. Informé de la situación a Iván y Juanjo según llegaron
y no se planteó discusión o duda, informamos a los campamentos
inferiores de que
"Poco antes de las
10.00 de las mañana del día 22 de mayo pisábamos los
tres a la vez la cima de la montaña más alta del mundo"
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continuábamos hasta la cumbre. La visión de la arista
hasta el Escalón Hillary era apasionante, no me parecía estar
allí. El oxígeno que había en nuestras botellas y una botella
que envió Santi el día anterior hasta la Cima Sur con un sherpa
de otra expedición, se nos antojó suficiente como para hacerlo,
además nos encontrábamos fuertes y esta oportunidad no debía
dejarse escapar. Estábamos allí para escalar Everest.
Poco antes de las 10.00 de las mañana del día 22 de mayo
pisábamos los tres a la vez la cima de la montaña más alta del
mundo, allí estaban con nosotros Fernando, Santi, Salazar, Amparo
y Macu, además de todos los andaluces. Ahora en Namche, sentado
ante un ordenador y tomando una cerveza, aún me emociono
recordando el momento, también reconozco que seguramente
arriesgamos mas de lo debido cuando decidimos continuar sin
sherpas, pero os debo reconocer que por mis compañeros y por
todos vosotros esta montaña, todo el tiempo que he dedicado han
merecido la pena.
MANUEL GONZÁLEZ DÍAZ
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