La revista de montaña Desnivel completa su oferta informativa con un número extraordinario, el Anuario 2000, en el que
recoge las actividades más destacadas del pasado año en las disciplinas habituales de la revista.
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Anuario Desnivel 2000
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Hace casi 20 años que Desnivel publicó su primer anuario, concretamente en 1982, en pleno boom de uno de los fenómenos
que más han marcado la evolución del alpinismo: la escalda deportiva. La segunda entrega del anuario Desnivel llegaría tres
años más tarde, y desde entonces, no se ha vuelto a publicar.
Tras 15 años de ausencia, Desnivel afronta de nuevo el difícil reto que supone resumir la actividad del mundo alpino
registrada a lo largo de la temporada, desde los encadenamientos de los bloques más diminutos hasta las ascensiones épicas de
los gigantes del Himalaya.
El contenido se estructura en cinco grandes secciones: Hielo, con lo mejor del ochomilismo, alpinismo y el cascadismo;
Roca, distinguiendo pared, deportiva y bloque; en la sección de Competición todo sobre el esquí de montaña, la escalada, el
hielo y los trineos y los raids y carreras de montaña, del panorama nacional e internacional; la sección de Aventura, con los
mayores logros en montaña, exploración y esquí extremo. Y como broche, la sección de Panorama recoge las noticias más
destacadas sobre ecología, cultura y sociedad, además de un adiós a aquellos que nos dejaron durante el pasado año.
A continuación, publicamos el editorial del anuario 2000, por Juan José Zorrilla
La memoria es la llave del futuro
DESNIVEL se embarca en una nueva aventura: sacar adelante un anuario con las actividades más destacadas. Y se inicia en
la singladura con un año clave, el 2000, el fin de un milenio. Recupera así una iniciativa que quedó diluida en la década de
los 80 y que sólo de modo esporádico ha ido reapareciendo. Sin embargo, en DESNIVEL consideramos que la memoria es la llave del
futuro, y un anuario no es más que una herramienta para el recuerdo, una guía para hacerle trabajar de modo más fácil. A nadie
hay que convencer de las bondades de un anuario. En ocasiones, pasado el tiempo, esos números acaban más manoseados, más
consultados que las propias revistas y boletines que los alimentaron.
El eterno retorno del grado
¿Cómo se separa el grano de la paja? En primer lugar, cabe apuntar que en una revista como DESNIVEL, al igual que entre
otros medios especializados, no hay paja, sino que todo lo que se publica son actividades que aportan algo en su momento. El
tiempo luego ayuda a calibrar la categoría de tal aportación, casi siempre hacia su justa medida.
Ha de considerarse que no se trata ni de pontificar ni de recoger toda la actividad aperturista que tiene lugar en nuestro
planeta. La filosofía es plasmar todo aquello que haga avanzar el montañismo en cualquiera de sus facetas, casi que "hagan
historia"; aunque con mayor generosidad respecto al territorio al sur e inmediatamente al norte del Pirineo lógicamente.
Como con algún criterio hay que regirse, así, respecto a España, se han reseñado aperturas notables de unos 300 m y una
graduación mínima de 6a, a no ser que sean rutas de una dificultad extraordinaria o abiertas en un estilo especial aunque sean
de menor longitud. Más problemas presentan las rutas de gran recorrido pero por debajo del sexto.
En artificial, se contempla un grado mínimo de A4 pero se prefiere superior y al menos una longitud de 150 m.
En escalada deportiva y en búlder, sólo se han recogido octavos y novenos.
En hielo, la dificultad debe ser al menos 4 y también tener un desarrollo respetable, alrededor de 200 o 300 m mínimo. Hay que
reconocer, sin embargo, que algunas vías en realidad sólo tienen de grado 4 un largo, o incluso unos metros, siendo el resto de
menor dificultad, lo que deja de manifiesto la relatividad de la escalas de graduación.
Por otro lado, a los itinerarios en cara norte o corredores, que cumplen comúnmente el requisito de longitud, se les ha
observado una dificultad mantenida y no sólo escalones de 75º, dado el caso. Asimismo se valora si se trata de una pared virgen
o prácticamente desconocida.
En el ámbito internacional, se han comentado itinerarios más exigentes que los arriba expresados; de lo contrario, el
volumen de menciones sería abrumador. A nadie se le escapa esta circunstancia.
Con las repeticiones el nivel requerido aumenta lógicamente, pues su aportación al montañismo es bastante más reducida,
salvo casos excepcionales como encadenamientos, solitarias, invernales o escaladas a velocidades muy significativas (Golden pillar
al Spantik, por ejemplo).
Es condición indispensable que la actividad se haya hecho en el año 2000, con alguna salvedad en las realizaciones de
Patagonia, cuyo verano, como es sabido, coincide con nuestro invierno y donde la actividad mayormente se efectúa entre diciembre
y enero a caballo entre dos años. Por lo mismo, las noticias no nos empiezan a llegar hasta marzo-abril aproximadamente, lo que
provoca un leve desfase inevitable a la hora de publicarlas en un anuario.
Como siempre, la cumbre es la cumbre y no dos metros por debajo de ella, o a diez por una arista peligrosa. Por supuesto, se
respetará al máximo la decisión del interesado al respecto, siempre que no se pretenda alterar una incuestionable e
incontestable realidad geológica.
El invierno coincide exactamente con el acuerdo internacional (21 de diciembre a 21 de marzo). Es sabido, de todos modos,
que en abril o en noviembre pueden darse condiciones mucho más adversas que en estricto invierno; aunque también es sabido que
hay más horas de luz en marzo que en diciembre, lo que incide directamente en la actividad.
En suma, todo es relativo. Menos la pasión por la montaña. Aunque, como dijo Tensing, "sólo la verdad es lo
suficientemente buena para el futuro".
Juan José Zorrilla
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