En una emocionante final dominada por los valencianos, Pedro Pons y Leire Aguirre se proclaman campeones de España de bloque.
El calor del fin de semana marcó una competición que reunió a 66 chicos y 16 chicas en el polideportivo de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Para evitar las altas temperaturas del medio día, la organización había previsto dar comienzo a las finales a partir de las 19:00h.
Comenzaron las chicas, enfrentándose a los cinco problemas diseñados por Dani Andrada, Miguel Riera, Oscar Jiménez y Franc Puig. La primera en saltar al ruedo fue la toledana Eva López,
escalando bien en el primer bloque (un terrorífico mantle) y consiguiendo subir muy alto en los demás. Nuria Martí y Berta Martín demostraron su calidad escalando con seguridad, pero no pudieron con le grupo de cabeza, compuesto por Leire Aguirre, Ruth Planells y Esther Cruz. Estas tres fuerzas de la naturaleza consiguieron encadenar todos los bloques de la final, aunque sólo Leire fue capaz de hacerlo al primer intento. Al final, merecida victoria de Leire Aguirre, por delante
de Ruth Planells y Esther Cruz.
En la competición masculina todos esperaban el duelo entre el campeón de la pasada edición, Bruno Macías, y el vencedor de la segunda edición de la copa del mundo de bloque, Pedro Pons. El primer bloque, un potente desplome con cantos romos, resultó imposible para la mayoría de los competidores, que no pudieron pasar de la presa de bonificación. Pero llegó Pedro, y con su particular estilo, una mezcla entre fuerza bruta, técnica y velocidad, subió corriendo por
el primer búlder con una facilidad insultante. Bruno Macías haría lo mismo, poniendo de manifiesto que no había venido para quedar segundo. El segundo bloque, un espectacular doble dyno horizontal, fue resuelto por la mayoría de los participantes, aunque no todos vieron muy claro el último paso; la presa final se encontraba dos metros por debajo del canto al que se lanzaba, siendo necesario colgarse por los pies para poder juntar las dos manos sobre el canto final del
problema, como un murciélago, vamos. El tercer bloque, un "trekking" de doce movimientos, tan solo fue encadenado por Pedro Pons y Bruno Macías, este último a vista. Después de tres bloques, Bruno seguía en primera posición (tres problemas a vista), seguido por Pedro (un bloque a vista y dos a la segunda), lo que auguraba un emocionante final a falta de dos problemas. Bruno falló en el cuarto, un bloque que sólo Pedro consiguió encadenar (a vista, por cierto) y no
consiguió superar el punto más alto alcanzado por Pedro en el último bloque, lo que dio la victoria al mutante valenciano. En el tercer puesto encontramos a otro valenciano, Juancho Pons, el hermano de Pedro (se le notaba en el tamaño de los antebrazos). Este elemento no escala nunca en roca, tan sólo hace bloque en plafón de vez en cuando porque le gusta, y parece tener unas cualidades físicas fuera de lo común. Pedro nos comentó que su hermano tiene más fuerza que él, pero
que no suele entrenar... Detrás del gang de los valencianos encontramos a un vasco, David Carretero, quien consiguió una buena actuación, aunque la mala suerte le impidió encadenar dos bloques, el tercero y cuarto, cayendo con la presa final en la mano. Cristo, con su habitual discreción, se las arregló para terminar cuarto, demostrando que el tamaño (de los brazos) no importa.
Al final una competición de calidad, y a decir por los propios competidores, más por la labor de apertura de Dani, Miguel, Franc y Óscar que por el trabajo realizado por la federación (pocos porteadores, horarios casi nocturnos, escaso conocimiento del reglamento...). Lo más positivo de la competición fue el esfuerzo realizado para conseguir buenas colchonetas (ya era hora), las magníficas estructuras de la empresa Tarragó montadas por el equipo Bloc Jocs (personalmente las
mejores que he visto hasta ahora), y los originales problemas propuestos por Dani Andrada, Miguel Riera, Franc Puig y Óscar Jiménez. Lo peor fue el calor (no se pueden esperar milagros cuando se organiza una competición a finales de junio en Madrid) que perjudicó a todos los competidores, y que marcó el ritmo de la competición; los competidores tuvieron que entrar en la zona de aislamiento a las siete de la mañana para comenzar a competir ¡a las ocho! y las finales se
prolongaron hasta las 11:30h de la noche. Público y competidores han disfrutado del espectáculo y todos piensan ya en la próxima competición de bloque, ¿quizás en invierno?
Héctor del Campo

|