El alpinista francés Patrick Bérhault continua con su ambiciosa travesía por los Alpes durante la que ha ido completando las ascensiones de las cimas míticas de los Alpes por sus vías más clásicas.
Secciones> Álbum de fotos
|

 Patrick Bérhault y Philippe Magnin en la cara norte del Cervino Foto: Glénat Presse
|
Tras un parón en noviembre a causa del mal tiempo, Patrick Bérhault y Philippe Magnin pudieron reanudar su gran travesía alpina. Recordemos que antes de este paréntesis, la cordada había completado la ascensión de la cara norte de las Grandes Jorasses y el Mont Blanc por el Hypercouloir, aumentando sus ganas de completar la trilogía.
Recordemos también que el objetivo de esta travesía era y es completar la ascensión de las cumbres míticas de los Alpes por sus vías más históricas. Difícil pues de olvidarse del Eiger y el Cervino, aunque la visita de estos dos grandes mitos del alpinismo suponga retroceder en el largo camino recorrido por Patrick desde que iniciara su travesía a finales del mes de agosto. Para mantener la elegancia de la travesía, hay que encontrar una solución "no
motorizada" para llegar a los pies de estos dos gigantes. Patrick y Philippe optan por la bicicleta, y tras unos días de adaptación a este tipo de transporte, salen de Chamonix en dirección a Zermatt. Tras un viajecito de dos días, la cordada llega al refugio de Hörnli. La cara norte del Cervino parece muy cargada de nieve. En el interior del refugio se animan las discusiones sobre la opción a elegir: ¿la Bonatti o la clásica de los hermanos Schmid? Las previsiones
meteorológicas no son nada buenas, hay que tomar una decisión rápidamente. La Schmid parece la mejor opción y sin pensárselo más, la cordada se sube a la bici para alcanzar la base de su cara norte. Curiosamente, los hermanos Schmid también habían utilizado este medio de transporte para llegar hasta los pies de su cara norte, allá por el verano de 1931...
El miércoles 29 de noviembre a las 5 de la madrugada, aumenta la actividad en el refugio, los hornillos se encienden, Patrick cuenta el último chiste sobre las rubias. Con un cielo casi despejado comienza la aproximación hacia la cara norte, acompañados por el equipo de Vertical-Rock hasta la rimaya, "después es cosa de ellos". La moral está alta, todo va sobre ruedas, ya que ambos conocen la vía, tan sólo queda sortear los peligros que supone la importante
acumulación de hielo y nieve que invade la roca del Cervino.
La cima del Eiger
|

 Cara norte del Eigger Foto: Glénat Presse
|
A las 5 y media de la tarde, tras once horas de esfuerzo, alcanzan la cruz del Cervino. No resultó nada fácil, pero la ascensión fue bastante eficaz, y la abundante capa de hielo permitió salir recto en la parte superior. La bajada, hasta la cabaña Solvay, dura 4 horas y tras una noche de merecido descanso, continúan la bajada hasta el refugio de Hörnli. Se había completado el segundo acto de la trilogía alpina, tan sólo quedaban los 1600 metros de las oscuras
paredes del Eiger.
La bajada continua en esquís, se suben de nuevo a las bicicletas y el sábado, tras una sesión de caminata con piel de foca, llegan a Kleine Scheidegg. El Eigger parece aún más oscuro que de costumbre y la parte inferior está tan cubierta de nieve que resulta imposible reconocer pasajes claves como la Fissure Difficile. Deciden preparar la ascensión quitando nieve e instalando cuerdas fijas.
El lunes día 4 de diciembre, a las 4
de la madrugada, alcanzan la rimaya. Sobre las 9 y media, Emily Lievens, de Peak Performance, se acerca a pie de vía para recoger los esquís y los divisa en plena travesía de Hinterstoisser. Sobre las 11 h, Christophe Delachat, guía y cámara, los sitúa a la altura del Fer a repasser. A las 4 de la tarde alcanzan la Rampe, después todo es silencio, la nieve ha comenzado a caer y la cordada prepara un vivac.
El martes día 5 de diciembre la redacción de
Vertical Rock recibe una llamada: es Patrick Bérhault: "fantástico, estamos en l'Araignée pero las condiciones son horrorosas. Avanzamos lentamente, pero con un poco de suerte, alcanzaremos la cima esta tarde". En Vertical-Rock miramos atentamente la fotos tomadas desde una avioneta del aeroclub del Dauphiné. Es increíble lo perdidos que pueden parecer, como en mitad de ninguna parte. Ellos son felices, como siempre, la cima llegará en un momento y la trilogía se
habrá completado. Tan sólo quedan unos 1000 kilómetros y aún muchas cimas hasta el mediterráneo. Nosotros estaremos con ellos. Como en aquella tarde del 5 de diciembre en la que recibimos la llamada de un Patrick Bérhault feliz. "Son las 16h 04, estamos en la cima del Eiger, ha sido duro y estamos frente a un paisaje de una fantástica belleza".
La empresa CAMP ha hecho posible esta aventura, confiando desee hace más de 20 años en las magníficas
cualidades alpinísticas de Patrick Bérhault.
Pierre Osella
Noticias relacionadas
La travesía de los Alpes de Bérhault 19.10.00
El viaje alpino de Patrick Bérhault 12.09.00 |