Con la llegada de las vacaciones todo el mundo prepara las
maletas, dispuestos a aprovechar este descanso hasta el último
día. Desafortunadamente los ladrones también aprovechan la
temporada de vacaciones para vaciarnos el coche. Anécdotas de
unas vacaciones frustradas.
La furgoneta de Eva Martos.
Durante el mes de diciembre del año pasado, Eva estuvo pasando
unas tranquilas vacaciones en Terradets. El tiempo era bueno, y
junto a sus amigos decidieron probar una tapia en las paredes de
la Regina, para la que necesitarían dos días de escalada.
Tras cuarenta y ocho horas colgados de una cuerda, cansados y
hambrientos emprendieron la bajada que les llevaría a la
furgoneta. Una vez llegados al aparcamiento pudieron comprobar con
asombro que la nueva furgoneta que Eva acababa de comprar ya no
parecía tan nueva. Unos "chorizos" intentaron forzar la
cerradura, pero no lo consiguieron (aunque sí que consiguieron
reventarla). Tras un primer intento frustrado, no se rindieron y
decidieron acabar por la vía rápida: rompiendo el cristal de la
ventanilla. De ésta forma lograron introducirse en el coche y
"levantar" el bolso de Eva.
También había una cuerda nueva y material de escalada, pero no
es lo que andaban buscando y no se lo llevaron. Esto hace pensar
que el robo no fue obra de ningún escalador.
El caso es que la furgoneta en cuestión era el único
vehículo que quedaba en el aparcamiento el domingo por la noche,
y evidentemente esto facilitó el trabajo de los ladrones.
Tras haber denunciado el robo, Eva volvió a Madrid con los
bolsillos vacíos y un lógico sentimiento de rabia.
Si decidís escalar en la Regina procurad dejar el coche junto
al refugio de la vieja estación, o junto al hotel, pero nunca en
el aparcamiento, ya que parece que los robos en ésta escuela son
bastante frecuentes.
Dioni Serrano y el hombre invisible.
"Hace varios años, decidimos pasar unos días en el
estrecho de Collegats, cerca de Terradets. En la furgoneta
viajábamos seis personas, con todo el material necesario para
disfrutar de unos días haciendo barranquismo.
Una vez allí, aparcamos la furgoneta en el arcén de una pequeña
carretera por la que no suele pasar casi nadie. Nos dividimos en
dos grupos, el de las chicas que se quedaron cerca para pasear y
el nuestro para completar el descenso del barranco del Diablo. Nos
lo pasamos como enanos, y volvimos a la furgoneta contentos del
día que acabábamos de pasar. Llegamos al aparcamiento agotados y
totalmente empapados, ansiosos por cambiarnos de ropa y descansar.
Una vez dentro del coche faltaban dos mochilas, que seguían sin
aparecer pese a haber vaciado la furgoneta. Las cerraduras no
presentaban señales de haber sido forzadas y el dueño de la
furgoneta estaba seguro de haber cerrado con llave todas las
puertas. Como no se nos ocurría ninguna explicación lógica
tuvimos que rendirnos ante la evidencia; nos habían robado.
Tras haber presentado una denuncia a la Guardia Civil
rastreamos los alrededores de las carreteras cercanas con la
esperanza de que los ladrones hubieran abandonado los objetos que
para ellos no tenían ningún valor, pero no encontramos nada.
Parece que éstos "profesionales" sabían muy lo que
querían y no es la primera vez que esto ocurre en la zona.
Al final decidimos seguir con nuestras vacaciones como
previsto, aunque me tuvieron que dejar ropa, y material para poder
escalar.
Un consejo; si no tienes otro remedio que dejar material en el
coche; no lo dejes nunca bien recogido dentro de una mochila, es
preferible dejarlo todo desparramado por el coche, de ésta
manera, si te roban, sólo se llevaran lo que les interesa, y no
tendrás que lamentar la perdida de objetos inútiles para los
"chorizos" pero valiosos para ti"
Héctor del Campo
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