Un mundo de posibilidades...
Las vacaciones, cuando se tienen hijos de corta edad,
se pueden convertir para muchos amantes de de las actividades en
la naturaleza en un auténtico martirio. No es para tanto. Con un
poco de buena voluntad, imaginación y las páginas que siguen,
seguro que veis la luz al final del tunel.
Para los más jóvenes de la familia, la montaña puede ser
también un magnífico terreno de aventura y de diversión.
Transmitir la pasión por los paisajes de cumbres y valles
consiste ante todo en ponerse a la altura de los más pequeños y
conseguir que, con el paso del tiempo, éstos lleguen a ser
autónomos.
En la montaña hay muchas más cosas que hacer que coronar
cumbres en un tiempo determinado: es un mundo extremadamente rico
en paisajes, fauna, flora y asiento de culturas que se adaptaron
al ambiente montañés. Además del amplio abanico de actividades
englobadas dentro del montañismo, existen otras relacionadas con
la habilidad manual o las crudas realidades del mundo rural.
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