Cuidado de la piel
Uno de los factores que limitan la duración de una sesión de bloque es la piel. Escalar con un agujero en la yema de los
dedos no es nada agradable pero es peor aún tener que dejar de escalar tras media hora por culpa de un desgarrón de piel, sobre
todo si has estado esperando toda la semana para poder tocar roca natural.
Prevención de desgarres.
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Ejemplo de un desagradable desgarre de piel.
Foto: archivo Desnivel
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Habrás notado que tras una buena sesión de bloque en roca, el aspecto de las yemas de tus dedos es bastante desagradable, por
no decir espantoso. En primer lugar lávate las manos tan pronto como hayas terminado de escalar, cuanto antes te quites el
magnesio de las manos, antes comenzará tu piel a regenerarse. Si tu piel no presenta heridas profundas (como desgarres), utiliza
una lima o un trozo de lija fina para eliminar los restos de piel, ya que éstos son los que suelen iniciar los desgarrones.
Además, la piel suelta se acabará soltando mientras escalas, produciéndote esa desagradable sensación de estar resbalando
sobre los cantos, así que ahórrate problemas y elimínala antes de escalar, mejor el día anterior.
Mantén la piel hidratada, una piel seca se desgarra más fácilmente. Utiliza una pomada para las manos, existen muchas marcas,
pero sus prestaciones son más o menos similares.
Tratamiento de los desgarrones
Si pese a haber aplicado todos los cuidados previos tu piel sufre un desgarrón, tendrás que echar mano del corta-uñas y el
esparadrapo para poder seguir escalando.
En primer lugar limpia la herida con agua y corta los trozos de piel sueltos con unas tijeras o un
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Los desgarres en la palma de la mano son igual de escandalosos que los demás aunque no tan molestos.
Foto: archivo Desnivel
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corta-uñas; es importante que no quede ningún saliente en la herida, ya que podría frenar el proceso de regeneración. Una
vez limpia, tapa la herida con esparadrapo transpirable y listo para otra guerra. Escalar con esparadrapo en las yemas de los
dedos es muy desagradable, se pierde sensibilidad y sobre cantos pequeños, el esparadrapo tiende a moverse, aumentando la
sensación de pérdida de adherencia. Algunos escaladores solucionan este problema echando Super Glue alrededor de la herida para
que no se mueva el esparadrapo, incluso algún que otro elemento sin civilizar se echa el pegamento directamente dentro de la
herida, evitando así que continúe abriéndose. Estos salvajes métodos son más que desaconsejables, más aún si se trata de
heridas abiertas. Lo mejor es ir cambiando el esparadrapo cada poco tiempo; tras varios intentos en un bloque, se suele mover,
así que repite la operación tantas veces como sea necesario.
El material
- Un rollo de esparadrapo transpirable
- Un corta-uñas
- Una lima o un trozo de lija
- Crema hidratante
Trucos
- Límate la piel después de cada sesión y entre cada intento si necesario.
- Lávate las manos nada más acabar la sesión.
- Si quieres seguir escalando a pesar de la herida, véndate la herida con esparadrapo transpirable.
- En caso de herida profunda, corta los trozos de piel muerta o suelta.
- Espera a que pare la hemorragia antes de vendar la herida.
- Mantén la piel hidratada, aguantará más.
Héctor del Campo

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