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Consejos/Apertura de bloques

Manos a la obra

La apertura de nuevos bloques es uno de los aspectos más interesantes del búlder; el largo camino recorrido desde la búsqueda hasta el encadenamiento de un bloque, pasando por su limpieza, te aportará más satisfacción que el simple hecho de repetir los ya existentes.



Preparando la salida de Elliot, un 7c de la Pedriza
Foto: archivo Desnivel


 Olvídate del taladro y del bote de sika, la apertura de un bloque no necesita artillería pesada. Con un cepillo de púas, un trapo y una bolsa de magnesio estarás más que equipado para limpiar la caspa de los bloques.

 La única regla a tener en cuenta a la hora de abrir un bloque es respetar la roca y el entorno natural. Si te encuentras delante de una montaña de musgo, piénsatelo dos veces antes de ponerte manos a la obra, quizás no merezca la pena tanta destrucción para un sólo bloque. Lo mismo pasa con los árboles y demás arbustos que cubren la roca, cuanta menos limpieza mejor, y a menudo es preferible pasar de largo y buscar piedras más limpias.

 Una vez elegido el bloque, conviene empezar, antes de limpiar nada, a comprobar la solidez de los agarres, no vaya a ser que tras una hora de limpieza se te rompa un canto clave convirtiendo el bonito bloque de calentamiento en un proyecto para la generación de nuestros nietos. Tras este primer paso, puedes estrenar tu cepillo de púas cepillando los agarres de mano y las presas de pie que vayas a utilizar para la escalada. Por razones obvias, limpia siempre de arriba a abajo, te ahorrará trabajo. Si no alcanzas algunos cantos puedes o bien utilizar un extensor con el cepillo (un palo por ejemplo), una escalera o una cuerda; a menudo, por comodidad, no se limpian los agarres de salida, y precisamente es en la salida de un bloque donde menos conviene caerse, sobre todo si éste mide más de seis metros.


El cepillo de púas, la herramienta básica para la apertura de bloques
Foto: archivo Desnivel


 Una vez cepillados, puedes echarles magnesio para mejorar su tacto: mete un trozo de esponja dentro de la bolsa magnesio, pásalo por los agarres y quita el magnesio extra con un cepillo de dientes normal o con un trapo, quedará listo para usar.
Para secar agarres húmedos puedes utilizar una bola de papel higiénico, un trapo o lo que se te ocurra. Algunos recurren a la artillería pesada (soplete), pero su uso es más que desaconsejable ya que si sobrecalientas los agarres, por el efecto de expansión y contracción, pueden romperse.

 No te olvides de comprobar la zona de recepción de la caída, una piedra del tamaño de un televisor puede ser un factor limitante a la hora de escalar. Si puedes, mueve las piedras situadas en la zona de caída intentando dejar el suelo más o menos llano, aunque, al igual que en la limpieza de la roca, tampoco es necesario exagerar.

Algunos trucos para evitar problemas

  • Por respeto hacia el medio ambiente, no te pases limpiando.
  • En roca blanda, procura no abusar del cepillo de púas, utiliza uno de cerdas de jabalí.
  • Un árbol es más importante que cualquier súper proyecto.
  • Deja el sika para las obras de la casa.
  • Comprueba la solidez de los agarres antes de ponerte a limpiar.
  • Preparar la zona de caída también forma parte de la labor de apertura.
  • Limpia siempre de arriba a abajo.

Material necesario

  • Un cepillo de púas
  • Un cepillo de dientes normal
  • Magnesio
  • Un trapo

Héctor del Campo


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